Francisco José Cabello Sanchez ESTE GRABADO REPRESENTA LA CIUDAD DE CEUTA EN 1416 ( TOMADO DE LA CARTA AFRICAE NOVA DESCRIPTIO ). UN AÑO ...
Leyenda de la sirena de Punta Almina
ESCRITO POR JOSÉ MARIA FORTES CASTILLO.....EL FARODIGITAL.ES/ En mi niñez, los viejos pescadores de Ceuta, hablaban sobre los múltiples encuentros que muchos años antes, habían tenido con las focas monje, que tan abundantes eran en las piedras existentes en los bajos del faro y más concretamente en el área conocida como “La sirena”,
Asedio de Ceuta 1694-1727
El asedio de Ceuta comenzó en octubre de 1694
EL PUENTE FANTASMA DEL ESTRECHO...
Los cronistas árabes aseguran la existencia de un gigantesco puente sobre el Estrecho de Ceuta que fue asolado a consecuencia de una elevación de las aguas. De ser cierto, la empresa arqueológica para encontrar sus restos merecería la pena. Mariano F. Urresti
AL-MANSURA CIUDAD OLVIDADA
AL.MANSURA FUE UNA CIUDAD DENTRO DE CEUTA CLIK FOTO
SEPTEM FRATRES
SEPTEM FRATRES, -es decir siete hermanos- aplicado según testimonios de fuentes latinas, que se levantan en el área occidental de la Península de la Almina. Con idéntica en los escritos griegos, se las denomina colectivamente, Hepta Adelphoi. Pomponio Mela que por haber nacido en la orilla Norte del Estrecho de Gibraltar, tuvo sin duda, ocasión de contemplar en los días de buena visibilidad aquellos siete altozanos, explica que tenía considerable altura y colocados en fila, con perfiles casi simétricos, producían la impresión de ser una obra artificial. Por su número merecieron la calificación de Siete y por su similitud, de Hermanos. ("Panorama Mitológico de Ceuta" por Carlos Posac Mon
José Enrique Rosende Martínez. Ceuta
Esta escultura está situada en el Muelle de España y es un homenaje a José Enrique Rosende Martínez, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos que fue Director del Puerto de Ceuta desde 1904 hasta 1929. En 1928, fue nombrado Presidente de la Junta Municipal cívico-militar, cargo que desempeñó hasta la proclamación de la II República en 1931, momento en que fue designado Alcalde de Ceuta el jefe de los Republicanos, el médico Antonio López Sánchez-Prado. La escultura, un busto en bronce, es obra del escultor Bonifacio López Torvizco y se inauguró en 1963......fuente:ceutaturistica.com
Marcelo Villeval Gaitán .Primer legionario
El primer legionario español. Se llamaba Marcelo Villeval Gaitán y era natural de la ciudad de Ceuta. Villeval, era un tío con unos dídimos muy bien puestos, lo que le llevo a ascender a suboficial en muy poco tiempo y siempre por méritos de guerra. Era el primer todo por muy arriesgado que ello fuera y, claro, acabó cayendo muerto en el desembarco de Alhucemas en 1925.
El último general de la República Española
Antonio Escobar Huerta nacio en Ceuta, 14 de noviembre de 1879 — fallecio Barcelona, 8 de febrero de 1940). Fue un militar español miembro de la Guardia Civil. Figuró en la Guerra Civil como defensor de la II República. El General “olvidado”, o el “muy católico” General son algunos de los sobrenombres con los que, muy raramente, se hace referencia a Antonio Escobar Huerta (“La guerra del general Escobar” de Olaizola, premio Planeta de 1983, y “Entre la cruz y la República” de Arasa, entre las pocas
La tradicional salva volverá a escucharse en Ceuta desde la fortaleza de El Hacho
http://elpueblodeceuta.es.........Como es tradicional en Ceuta, a partir del día 1 de febrero se volverá a retomar ..leer mas clik foto
Viajar en el tiempo a la Ceuta romana —conocida entonces
como Septem Fratres (Siete Hermanos, en alusión a las siete colinas de
la zona)— es imaginar un enclave estratégico vibrante, mitad base militar y
mitad próspero centro industrial.
Durante el Imperio romano, especialmente a partir del siglo
I d.C. tras la anexión de la provincia de Mauretania Tingitana, Ceuta no
era una gran metrópolis de mármol como Roma, sino un puerto vital que conectaba
el Atlántico y el Mediterráneo.
Así era la vida y el paisaje de la Ceuta romana:
1. El Paisaje Urbano y Militar
La ciudad romana se asentaba principalmente en el istmo (la
zona de la Almina). No te imaginarías grandes anfiteatros, sino una fisonomía
muy funcional:
El
Núcleo Urbano: Estaba protegido y organizado. Contaba con los
elementos típicos de una urbe romana: calles ordenadas, viviendas (domus),
una zona de foro o mercado y, por supuesto, termas públicas (cuyos
restos, de hecho, se pueden visitar hoy en día en la calle Francisco Lería
y Ortiz).
Base
Naval y Militar: Su posición en el Estrecho de Gibraltar la convertía
en un punto estratégico clave para controlar la piratería y asegurar el
paso de las flotas imperiales. Había un fuerte destacamento militar y un
puerto activo.
2. El Motor Económico: El Garum y la Salazón
Si algo definía a Septem Fratres era el olor a mar y
a industria. Ceuta era una de las grandes factorías de salazón de pescado
del imperio.
Las
Factorías: La costa estaba repleta de piletas de piedra donde se
maceraba el pescado. El complejo de salazón de la plaza de la Constitución
es un reflejo perfecto de esta época.
El
"Oro Líquido" de Roma: Allí se producía el famoso garum,
una salsa de vísceras de pescado fermentadas que volvía locos a los
romanos y que se exportaba en anfóreas a todos los rincones del Imperio,
desde las mesas de los senadores en Roma hasta los campamentos en
Germania.
3. Sociedad y Vida Cotidiana
La población de Ceuta era un auténtico crisol de culturas:
Una
Población Mixta: En sus calles se cruzaban militares y marineros
romanos, comerciantes fenicios y sirios, y la población local mauritana
(bereber).
Religión:
Se rendía culto a los dioses del panteón romano (Júpiter, Juno, Minerva),
pero también a deidades norteafricanas y, más tarde, con la llegada del
Bajo Imperio (siglos III y IV d.C.), el cristianismo empezó a ganar
muchísima fuerza, convirtiendo a la ciudad en una de las sedes episcopales
tempranas de la región.
4. El Origen del Nombre
Como curiosidad, el nombre actual "Ceuta"
evoluciona directamente del latín. Los romanos llamaban a los accidentes
geográficos de la península de Almina los Septem Fratres. Con el tiempo,
la fonética evolucionó: Septem $\rightarrow$ Septa $\rightarrow$ Sebta
(en árabe) $\rightarrow$ Ceuta.
En resumen: La Ceuta romana era un lugar bullicioso,
con aroma a salitre y garum, donde el latín se mezclaba con dialectos
norteafricanos, y donde los soldados vigilaban el Estrecho mientras los barcos
cargaban ánforas destinadas a alimentar al mismísimo corazón de Roma.
¿Te interesa saber más sobre algún aspecto concreto, como
los restos arqueológicos que aún se conservan en la ciudad o cómo se fabricaba
el garum?
ceutaysus7montes
carlos cordero
at
junio 09, 2026
martes, 9 de junio de 2026
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MAPA DE CEUTA Y SU BAHÍA ,ORIGINAL, PARIS, 1764, BELLIN, ESPLÉNDIDO COLOREADO
http://www.todocoleccion.net/
El mapa pertenece a la obra titulada “Le Petit Atlas Maritime...” realizada en París por Jacques Nicolas Bellin en 1764, mapa grabado por J. Arrivet.
Jacques Nicolas Bellin (1703-1772) estuvo durante más de cincuenta años al servicio de la marina francesa, donde fue nombrado Primer Ingeniero Hidrográfico de la marina francesa, también fue nombrado Cartógrafo del Rey, sin lugar a dudas el mejor cartógrafo de la Francia del XVIII.
Interesante mapa con un bonito coloreado incluye una bonita cartela que encierra el título y un escala de distancias, el mapa recoge la una rosa de los vientos y recoge la profundidad de las aguas en la rada.
ceutaysus7montes
carlos cordero
at
junio 07, 2026
domingo, 7 de junio de 2026
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Los Baños Árabes de Ceuta, conocidos también
como el hammam de la Plaza de la Paz, constituyen uno de los
tesoros arqueológicos e históricos más importantes de la ciudad.
Su
construcción original comenzó entre los siglos XII y XIII sobre los restos
de viviendas anteriores del siglo XI. En esta primera fase, de época
almohade, se edificó el núcleo principal.
Debido
al aumento de población en Ceuta (en gran parte por el éxodo de habitantes
procedentes de la península ibérica), el edificio se quedó pequeño. Durante
el período meriní se realizó una notable ampliación hacia el oeste,
modificando y agrandando la sala fría.
Con
la conquista portuguesa de la ciudad en 1415, el edificio perdió su
función original. Sus ricos materiales, como los suelos, columnas y capiteles
de mármol, fueron expoliados para ser reutilizados en otras
construcciones.
A
partir de finales del siglo XVII, coincidiendo con el largo asedio de la
ciudad por el sultán Mulay Ismail, las salas abovedadas se aprovecharon de
forma muy mundana, sirviendo como almacenes y establos. Con el tiempo, en
el siglo XIX, se llegaron a edificar viviendas encima, ocultándolos por
completo.
A
mediados de la década de 1960, al demolerse esas viviendas decimonónicas,
el investigador Carlos Posac descubrió las estructuras ocultas de los
baños. Tras varias campañas arqueológicas (especialmente las de 2000 y
2004), el espacio fue restaurado exhaustivamente e inaugurado para su
visita pública en 2006. En 2007 fueron
declarados formalmente Bien de Interés Cultural (BIC).
Conceptualmente, estos baños son herederos de las antiguas
termas romanas. Su uso no solo respondía a necesidades higiénico-sanitarias,
sino que cumplía una función primordial de purificación religiosa (abluciones
islámicas) y de reunión social.
El circuito arquitectónico se dividía en cinco zonas
consecutivas:
Era
la zona de recepción. Contaba con un pórtico con columnas y las letrinas
se disponían en su lado sur. Bajo este patio se excavó un enorme aljibe con
capacidad para almacenar unos 100 metros cúbicos de agua que se nutría de
manantiales cercanos.
El
espacio de aclimatación. Originalmente era una sala rectangular con bóveda
de cañón y luceras cuadrangulares para dejar pasar la luz. En la
ampliación del siglo XIV se le añadió un ala con luceras en forma de
estrella, bóvedas de aristas y suelos de mármol. Albergaba una pequeña
fuente alimentada por el aljibe.
Era
la habitación central y de tránsito, donde los usuarios pasaban la mayor
parte del tiempo charlando o recibiendo masajes. El techo cuenta con una
bóveda de cañón con tragaluces.
La
estancia más compleja a nivel de ingeniería. El suelo no tocaba
directamente la tierra, sino que estaba suspendido sobre pilares de
ladrillo de 1,60 metros de altura (un sistema conocido como hipocausto).
Por debajo circulaba el aire caliente proveniente del horno. Además, el
calor subía por tubos cerámicos integrados vertical y horizontalmente en
las paredes. Al arrojar agua sobre el suelo ardiente, se generaba el vapor
denso característico.
Situada
en el exterior, compuesta por el horno, la caldera y una leñera para el
almacenamiento del combustible.
: Se
localizan en pleno centro, en la Plaza de la Paz, junto al
Paseo de la Marina Española.
Acceso: Su
entrada es gratuita. Aunque los horarios pueden variar según la temporada
o requerir reserva previa (gestión que se puede consultar directamente en
la Oficina de Turismo de Ceuta), suelen abrir de tarde de lunes a viernes,
ofreciendo una experiencia muy didáctica gracias a los paneles
informativos y a los restos arqueológicos expuestos en su interior.
ceutaysus7montes
carlos cordero
at
junio 04, 2026
jueves, 4 de junio de 2026
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El Regimiento de Caballería del Príncipe carga contra las
tropas inglesas y moras que sitiaban la plaza de Ceuta, logrando romper el
asedio y arrasando las obras exteriores del ejército sitiador.
Ese texto exacto describe uno de los episodios más épicos y
audaces ocurridos durante el Sitio de Ceuta (1694-1727), conocido
formalmente como el asedio más largo de la historia documentada (¡duró 33
años!). La frase concreta que mencionas se ha popularizado en los últimos años
por ser la descripción histórica de un famoso cuadro del pintor de
batallas Augusto Ferrer-Dalmau, titulado precisamente «Carga
en Ceuta».
Aquí tienes la historia real, el contexto geopolítico y los
detalles de lo que ocurrió en aquel lejano 1720:
Para 1720, Ceuta llevaba ya 26 años cercada por
las tropas del sultán de Marruecos, Mulay Ismaíl. Los defensores españoles
sobrevivían gracias a los suministros que llegaban por mar desde la península.
El asedio no era un simple bloqueo: el ejército sitiador
(que sumaba decenas de miles de hombres) había construido un complejísimo
sistema de obras exteriores, trincheras, túneles de minado y baterías de
artillería en el istmo, asfixiando las murallas de la ciudad.
Aunque el ejército en el terreno era
marroquí, Inglaterra jugaba un papel crucial de apoyo. Tras capturar
Gibraltar en 1704, los británicos querían controlar ambas orillas del Estrecho.
Para lograr que España perdiera Ceuta, ingenieros y oficiales británicos
asesoraban a los sitiadores, les vendían piezas de artillería avanzadas y les
suministraban pólvora y pertrechos. Al entrar en las tiendas enemigas tras la
batalla, se encontraron documentos que demostraban esta colaboración.
En septiembre de 1720, harto del eterno asedio, el rey
Felipe V decidió dar un golpe definitivo. Envió a Ceuta una gigantesca
expedición de socorro de 16.000 hombres comandada por un militar
brillante: Juan Francisco de Bette, el Marqués de Lede.
Tras desembarcar y reorganizar la plaza, el 15 de noviembre
de 1720 el Marqués de Lede ordenó una salida masiva y por sorpresa de la
guarnición española. Es aquí donde el Regimiento de Caballería del
Príncipe se convirtió en el protagonista absoluto.
La caballería española salió en tromba a través de las
puertas de la plaza fuerte. El terreno del istmo de Ceuta era difícil,
escarpado y lleno de zanjas, pero el Regimiento del Príncipe ejecutó una
carga brutal y directa contra las líneas de vanguardia anglo-marroquíes.
La
carga desbarató por completo la defensa del ejército sitiador. Los jinetes
españoles, apoyados por la infantería, pasaron a cuchillo las primeras
líneas, provocando el pánico.
El
ejército español arrasó, quemó y cegó todas las trincheras, minas,
fortines y obras de asedio que los marroquíes habían tardado años en
construir frente a las Murallas Reales.
La
acción duró unas cuatro horas. El ejército sitiador huyó en desbandada
hacia el interior (unos hacia Tetuán y otros hacia Tánger), abandonando
sus campamentos, armas, estandartes y tiendas, que fueron capturados como
botín.
Aquella heroica carga del Regimiento del Príncipe y la
contraofensiva del Marqués de Lede rompieron temporalmente el
asedio y dieron un respiro monumental a Ceuta, alejando el peligro de las
murallas.
Sin embargo, la alegría no duró para siempre. Meses después,
el Marqués de Lede fue reclamado en la península para otras campañas y se llevó
gran parte de las tropas. Los marroquíes, al ver que la ciudad se quedaba de
nuevo con la guarnición justa, regresaron y reconstruyeron el cerco. El sitio
se reactivó y no terminó definitivamente hasta 1727, cuando la muerte del
sultán Mulay Ismaíl desató una guerra civil entre sus hijos por el trono y las
tropas norteafricanas se retiraron para siempre.
Aut:CarlosCordero
ceutaysus7montes
carlos cordero
at
junio 01, 2026
lunes, 1 de junio de 2026
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Antonio López Sánchez-Prado (1888–1936) es una de las figuras históricas más queridas, respetadas y recordadas en Ceuta. Su legado trasciende por completo las ideologías políticas, siendo recordado popularmente con un profundo afecto
Nacido en Herrera (Sevilla), llegó a Ceuta en la década de
1920. Ejercía como médico ginecólogo y tocólogo en el Hospital de la Cruz Roja
y en la beneficencia municipal.
Más allá de su brillantez profesional, lo que lo convirtió
en un mito popular fue su inmensa calidad humana y labor social. Se
ganó el apodo del "médico de los pobres" porque jamás cobraba a los
pacientes que no tenían recursos. Es más, los testimonios de la época relatan
que, en muchas ocasiones, tras atender a familias humildes, dejaba
discretamente dinero en las mesitas de noche para que pudieran comprar las
medicinas o alimentos que necesitaban.
Con la llegada de la Segunda República, su enorme
popularidad lo impulsó a la primera línea política de la ciudad:Alcalde de
Ceuta: Se convirtió en el primer alcalde republicano de la
ciudad en abril de 1931. Tras un breve paréntesis por motivos personales,
volvió a asumir la alcaldía en febrero de 1936 tras la victoria del Frente
Popular.Diputado en Cortes: También representó a Ceuta como diputado en el
Congreso de los Diputados durante las elecciones constituyentes de 1931.
Cuando se produjo el golpe de Estado militar el 17 y 18 de
julio de 1936, Ceuta fue una de las primeras ciudades donde triunfó la
sublevación. A pesar de que tuvo oportunidades reales y ofertas para huir y
salvar su vida, Sánchez-Prado se negó rotundamente a abandonar la ciudad.
Consideraba que su deber ético era permanecer junto a los ciudadanos que lo
habían elegido.
Reunió a los pocos concejales que pudo en el Ayuntamiento y
cerró la última sesión plenaria con un firme alegato en defensa de los valores
democráticos y de la República. Horas después fue detenido por las fuerzas
sublevadas. Fue sometido a un consejo de guerra sumarísimo y fusilado
el 5 de septiembre de 1936 en la playa del Tarajal.
A pesar de que el régimen franquista intentó borrar su
huella (incluso incautando los escasos bienes de su familia), el recuerdo de su
bondad permaneció vivo en la memoria oral de los ceutíes durante décadas.
Hoy en día, su figura está completamente rehabilitada de
forma institucional
Cada 5 de septiembre, las principales autoridades de
la Ciudad Autónoma de Ceuta (de distintos signos políticos) le rinden un
homenaje institucional.
En el año 2006 (coincidiendo con el 70 aniversario de su
muerte), se inauguró una estatua de bronce a tamaño real en la
avenida principal que lleva su nombre (la conocida Avenida Sánchez-Prado,
frente a la Plaza de los Reyes).
Es muy común ver este monumento adornado con flores
frescas que los propios ciudadanos le siguen dejando en señal de respeto y
gratitud.
de CarlosCordero para Ceutaysus7montes
ceutaysus7montes
carlos cordero
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mayo 17, 2026
domingo, 17 de mayo de 2026
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Ceuta y Melilla no son “colonias”. Son España.Tan españolas como Madrid, Sevilla o Guadalajara. Llevan siglos siendo tierra española, mucho antes incluso de la creación del actual Estado marroquí. Historia, derecho, cultura y soberanía internacional lo respaldan. Ceuta y Melilla no son una ocupación. Son hogares de españoles. Con instituciones españolas, ciudadanos españoles, bandera española y soberanía reconocida por el orden internacional. Mientras algunos intentan reescribir la historia con propaganda, los hechos siguen intactos: España nunca tendrá que pedir perdón por defender lo que es suyo. Porque Ceuta y Melilla no se discuten. Se defienden. Con orgullo. Con historia. Y con la dignidad de una nación que jamás renuncia a su tierra
ceutaysus7montes
carlos cordero
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mayo 15, 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
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23 mayo 2020.......https://elretohistorico.com/ceuta-y-el-colera-durante-la-primera-guerra-de-africa/
Corría el mes de agosto de 1859, en pleno reinado de Isabel II, cuando en el campo de Ceuta se iniciaban las obras del marcaje de la delimitación pactada con Marruecos (Tánger 1844 y Larache 1845) y del futuro cuerpo de guardia de Santa Clara, situado cerca de la orilla del mar y a 150 m. de las puertas de Ceuta (sobre la actual Avenida España, frente al Colegio San Daniel), obra de cuya construcción el Cónsul de España en Tánger había dado cuenta previamente a las Autoridades marroquíes y al Alcaide del Serrallo.
Campamento del Serrallo en Ceuta (Archivo del autor)
/// Contenidos:
Marruecos atenta contra las murallas de Ceuta
La noche del 11 al 12 (muchos autores hablan de la noche del día 10), cabileños de Anyera destruyen las obras, arrojan las garitas al mar y arrancan algunos hitos de los que marcaban los límites, destrozando el que estaba labrado con el escudo de España.
Tras un ultimátum de 20 días, prolongado otros veinte por la muerte del Sultán y una reunión con potencias europeas, España declara la guerra a Marruecos el 22 de octubre, si bien las hostilidades entre ambas partes no habían cesado y desde el día 23 de agosto los enfrentamientos eran diarios.
Inicios de la Guerra De Marruecos de 1860
En esas fechas la guarnición de Ceuta contaba apenas con el Regimiento Fijo y algunas unidades más de diversas Armas. Fue el batallón “Albuera” el primero en reforzar la plaza. El día 30 llegaron los Batallones “Madrid” y “Barbastro” y a estos le siguieron una cantidad ingente de unidades procedentes de la Península.
El 3 de noviembre, un RD. organizaba un Ejército expedicionario al mando del mismo presidente del Gobierno, el General O´Donell, constituido por tres Cuerpos de Ejército, una División de Reserva y otra de Caballería. En total una fuerza superior a 35.000 hombres en noviembre de 1859 y que se ampliaría hasta los 37.000 en febrero de 1860. Por su parte, la Armada estaba presente con un número significante de buques y cerca de 400 orígenes de fuego.
El húsar Pedro Mur robando el estandarte de la caballería Marroquí
El Coronel Julio Contreras en su obra “Ceuta, XX Siglos de Historia Militar” establece cuatro fases en el desarrollo de la campaña. La primera, como de ocupación y consolidación del campo exterior de Ceuta. La siguiente, la de la marcha hacia Tetuán. La tercera, la define como la de la Batalla de Tetuán y primeras negociaciones de paz. La cuarta y última fase sería la Batalla de Wad Ras y firma del Tratado de Paz.
La situación sanitaria de la Fuerza Expedicionaria
En el marco de la situación sanitaria en la que actualmente nos encontramos, no es el fin de este artículo desarrollar la Guerra en cuanto a sus operaciones militares ni a las consecuencias de su tratado de paz final que desde el Centro de Historia y Cultura Militar será, sin duda, abordado en otras ocasiones, sino la de dar a conocer un aspecto muy particular pero sumamente destacado que concurrió en ella y que causó a nuestras tropas el triple de bajas que las de las armas enemigas:La aparición del cólera en la Fuerza Expedicionaria.
En el s. XIX, prácticamente todo el planeta, se vio sacudido por esta gran pandemia de la humanidad. Su efecto fue devastador, especialmente en Asia y Europa, con una intensidad que no se recordaba desde la Peste Negra.
El cólera en España
La llegada del cólera a España fue impactante y los dos primeros brotes en 1843 y 1854 causaron 300.000 muertos. Pues bien, cuando el país se hallaba recuperándose de las consecuencias de estos brotes epidémicos, el cólera se reproduce en 1859, de manera particular en la zona de Levante y alguna provincia de Andalucía, con efectos igualmente catastróficos. En consecuencia, el Ejército Expedicionario tendría que hacer frente a dos enemigos, a las tropas marroquíes y a otro más mortal e invisible: el cólera.
Tras la declaración de guerra, se hacía necesaria la organización de una estructura sanitaria que apoyase a las tropas. Inicialmente, esta formación sanitaria estaba constituida por dos bloques diferenciados.
Material que los sanitarios utilizaban en la campaña de Marruecos (Archivo del MINISDEF)
El personal asignado a los cuarteles generales y estructuras sanitarias de los Cuerpos de Ejercito y Divisiones independientes que sumaban 50 sanitarios entre médicos y farmacéuticos y el destacado con las unidades tipo Regimiento y Batallón, cuyo número ascendía a 73.
Durante la campaña
En resumen, se inició la campaña con 123 jefes y oficiales médicos y farmacéuticos para atender a más de 35.000 soldados. Además del personal destinado en las unidades combatientes, hubo que cubrir las necesidades de personal sanitario en los hospitales de Ceuta, Málaga, Algeciras y otras plazas del sur español a los que se evacuaban enfermos y heridos procedentes de la zona de operaciones, por lo que dichos hospitales tuvieron que ser reforzados con médicos procedentes de otras provincias.
Los primeros casos de cólera aparecieron en el Serrallo poco después del desembarco en Ceuta del Ejercito Expedicionario. Rápidamente empezó a incrementarse el número de contagiados. El 25 de noviembre una gran parte de los efectivos del Primer Cuerpo de Ejército ya se encontraba afectado y así fue expandiéndose al resto de unidades. El cólera se constituyó en la principal causa de mortandad de la Guerra.
El propio General O´Donell, finalizada la campaña, haría las siguientes afirmaciones:
Ya en Ceuta, me encontré con un enemigo que no contaba, confieso que fui poco previsor, me encontré con el cólera, que no había allí, sino que lo habíamos llevado de la Península.
No eran los marroquíes, que a mí me imponía, sino el desarrollo del cólera, ese azote terrible cuya duración y número de víctimas no podía calcular con la predicción…
El procedimiento para el tratamiento, evacuación y recuperación de bajas siguió el modelo doctrinal de la Sanidad Militar Napoleónica. Después de ser reconocidos y tratados de urgencia por los médicos de primera línea eran evacuados a los hospitales de sangre establecidos en todos los campamentos donde eran atendidos, se realizaban las operaciones que requerían urgencia y se les preparaba, en su caso, para ser evacuados en un plazo de 24 horas hacia los hospitales de Ceuta o del litoral peninsular e incluso a buques de la Armada.
Intruccion sobre las precauciones ó reglas de higiene militar que deberan observarse con objeto de preservar á las tropas así en campaña
En este sentido hay que resaltar que se planteó el dilema de evacuar los enfermos a la península u hospitalizarlos en Ceuta. Se adoptó esta segunda posibilidad. Así todo, fue necesario evacuar convalecientes a la península.
Unos cálculos aproximados, extraídos de contradictorios datos oficiales, cifran en 20.918 los enfermos asistidos sólo en los hospitales de Ceuta entre noviembre y el 25 de marzo, de los cuáles el 52% lo eran por causa del cólera. Según describe el Coronel farmacéutico D. Gómez Rodríguez:
Ceuta era toda la ciudad un hospital; los soldados salieron de los cuarteles y los clérigos de sus iglesias; se habilitaron edificios públicos como el casino o el Rebellín.
Según las necesidades, se clasificaron en tres grupos: para coléricos, para heridos y para convalecientes.
Se dedicaron a coléricos: el de los Reyes, con 707 camas; el de San Francisco, con 80 camas; el de Jesús y María, con 80 camas; y los de San Manuel, El Reloj, Artillería, La Catedral y la Trinidad, que sumaban entre los cinco, 600 camas.
Para heridos se instaló en el casino un hospital con 25 camas, dedicado a oficiales y otro en el Rebellín para tropa con 350 camas. En unos barracones de madera construidos a las afueras de la ciudad se instalaron 100 camas.
La campaña de Marruecos : memorias de un médico militar (1860) – Landa, Nicasio, 1830-1891
Con la dificultad que presenta dar datos exactos sobre el número de muertos acaecidos durante la guerra y, aun mas, clasificarlos por la causa de la muerte, podemos establecer que la cifra total de fallecidos podría alcanzar los 4.050 soldados, de los cuales sólo 1.150 lo serían a causa de acciones de combate y los 3.000 restantes al cólera y otras enfermedades.
Como conclusión final, podemos afirmar que nuestra victoria ante la fuerza enemiga fue aplastante gracias a la mejor preparación del Ejército Español y a la valentía y sacrificio demostrado por sus soldados, pero el resultado fue desigual contra el otro rival, el cólera, a pesar del abnegado esfuerzo de la Sanidad Militar española que tuvo un comportamiento altamente eficaz, sacrificado y, en muchos casos, heroico.
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carlos cordero
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mayo 06, 2026
miércoles, 6 de mayo de 2026
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ESTE GRABADO REPRESENTA LA CIUDAD DE CEUTA EN 1416 ( TOMADO DE LA CARTA AFRICAE NOVA DESCRIPTIO ).
UN AÑO ANTES, EL 21 DE AGOSTO DE 1415, SE LIBRÓ LA BATALLA DE CEUTA QUE DIO LUGAR A LA TOMA Y CONQUISTA DE LA CIUDAD POR LOS PORTUGUESES BAJO EL REINADO DE JUAN I. EN EL SIGLO XVI, A LA MUERTE DEL REY D. SEBASTIAN, FELIPE II DE ESPAÑA ASUMIÓ EL TRONO PORTUGUÉS UNIENDO ASÍ AMBAS CORONAS ( DANDO LUGAR A LA UNIÓN IBÉRICA) Y SE CONVIERTE EN FELIPE I DE PORTUGAL Y, EN CALIDAD DE TAL, TOMA POSESION DE CEUTA EN 1580, PASANDO ASÍ LA CIUDAD A DOMINIO ESPAÑOL. POSTERIORMENTE, EN 1640, PORTUGAL SE SEPARA DE LA UNIÓN IBÉRICA OBTENIENDO DE NUEVO LA INDEPENDENCIA RESPECTO DE ESPAÑA.
CEUTA QUEDA DEFINITIVAMENTE BAJO SOBERANÍA ESPAÑOLA EN 1668 A RAÍZ DEL TRATADO DE LISBOA.
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carlos cordero
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mayo 04, 2026
lunes, 4 de mayo de 2026
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ALFONSO MURUBE, FUTBOLISTA SEVILLANO MUERTO EN LA GUERRA QUE DIO NOMBRE AL CAMPO DEL CEUTA
Para los grandes aficionados al fútbol, mencionar a Alfonso Murube es relacionarlo inmediatamente con el campo del fútbol de la @adceutafc, que lleva este nombre desde 1942. Sin embargo, no muchos conocen que Alfonso Murube Yáñez-Barnuevo fue sevillano, que comenzó a jugar al fútbol en el Utrera Balompié y que, tras ser futbolista profesional, luchó en la guerra civil en el bando nacional como teniente de infantería de los Regulares de Ceuta, muriendo a los 28 años en el frente de Guadalajara.
Alfonso Murube Yáñez-Barnuevo nació en Utrera en 1910. En 1924, cuando tenía 14 años, comienza a practicar el fútbol en el Utrera Balompié. Su familia se traslada a vivir a Badajoz cuando él tenía 16 años y Alfonso juega entonces en el Deportivo Extremeño en 1926 por dos temporadas y más tarde en el Deportivo Balompié de Don Benito, donde destaca como un centrocampista de carácter ofensivo con buena técnica. En 1931 lo ficha el @realvalladolid y en este club, con 21 años, se hace futbolista profesional. En 1933 juega en el Cultura S.C. de Ceuta, club con el que se proclama campeón de la Copa Municipal, y más tarde con el Ceuta Sport Club, donde militó hasta el inicio de la guerra civil.
Al finalizar la contienda nacional, la noticia de la muerte del futbolista sevillano Alfonso Murube tuvo un gran impacto en la ciudad de Ceuta. En 1941, se publica un decreto franquista que prohíbe los extranjerismos en el fútbol y el Ceuta Sport Club tiene que cambiar su nombre por el de Sociedad Deportiva Ceuta. Un año más tarde, el 17 de abril de 1942, la directiva de la entidad ceutí solicita a las autoridades que el Estadio Municipal de Ceuta pase a llamarse "Estadio Alfonso Murube", en honor al futbolista utrerano del club y teniente del bando nacional caído en combate.
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carlos cordero
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abril 28, 2026
martes, 28 de abril de 2026
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Descripción: En cuatro piezas de artillería del siglo XVII que adornaban, por parejas, las puertas principales de los antiguos acuartelamientos de Las Heras y Parque de Artillería y que fueron trasladados hace unos años a la fortaleza del Hacho, están grabados los blasones del rey Felipe III de España y II de Portugal. Todas llevan las armas de Castilla, León, Aragón, Sicilia, Granada, Austria, Borgoña moderna y antigua, Brabante, Flandes y Tirol y aparecen timbrados con corona real cerrada y rodeado del Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro. La particularidad de estos escudos les viene dada por el escusón con las armas de Portugal con el que está cargada la partición de Castilla y Aragón. La inscripción de la cartela rectangular dice: DON FELIPE III REY DE ESPAÑA, y en la de forma ovalada se lee: D. P. PACHECO SU CAPITÁN. GRAL. DEL A. ARTILLERÍA 1614.
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carlos cordero
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abril 26, 2026
domingo, 26 de abril de 2026
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https://espanafascinante.com A finales del siglo VII la monarquía visigoda se debatía en sus habituales y sangrientas luchas por el poder. El rey Égica trataba de eludir la costumbre germánica de elegir los monarcas, procurando de asegurar el trono para su hijo Witiza. Para ello tomó varias medidas, la primera fue el compartir el trono con su vástago, para que —desde una posición de autoridad compartida— ambos pudieran acabar con aquellos de los que sospecharan deslealtad. En un marco de gran crueldad, una de sus decisiones menos sanguinarias fue quitarle la vista a Teodofredo (hijo del rey Recesvinto). El ciego se retiró a Córdoba con su hijo Rodrigo. En el año 702, cuando Égica falleció de muerte natural, inusual entre los monarcas godos, su hijo Witiza quedó como único monarca y trató de consolidar su posición, nombrando a Rodrigo, duque de la región Bética (Andalucía).
Desde esta posición Rodrigo pronto se convirtió en el líder de los magnates descontentos con el Rey y cuando Witiza trató de capturarle para quitarle la vista, como había hecho con su padre, el duque de la Bética organizó un ejército que derrotó al del Rey. Cuando tuvo en sus manos a Witiza, Rodrigo ordenó que le sacaran los ojos como él había hecho con su padre y lo envió desterrado a Córdoba, donde el propio Rodrigo había vivido muchos años con su padre ciego.
Rey Don Rodrigo
Rodrigo fue entonces proclamado Rey por sus seguidores; era el año 710. Don Rodrigo, siguiendo la costumbre, se dedicó a perseguir a los hijos de Witiza quienes decidieron huir al norte de África refugiándose en Tánger, donde gobernaba el conde Rícila, que había sido amigo de su padre.
Este noble visigodo compartía con el conde Don Julián la responsabilidad de defender las ciudades que tenían los visigodos en el Estrecho, localidades que estaban sometidas a una creciente presión militar por parte de los musulmanes que dominaban casi todo el norte de África.
En aquellos tiempos era costumbre que los nobles enviaran a sus hijos a educarse en la Corte, cerca del rey, así recibían alguna formación y hacían amistades que podrían serles útiles en el futuro, además de la posibilidad de encontrar con quien casarse. El conde Don Julián había llevado a su hija Florinda a la corte de Toledo. Florinda fue escogida, entre las doncellas del séquito real, como la destinada al servicio personal de Rodrigo, encomendándosele la delicada tarea de extraerle la sarna, cometido que realizaba, a diario, con un alfiler de oro. Tanta intimidad con el monarca acabó con la violación de Florinda. Indignada, la joven escribió a su padre, contándole lo sucedido. El conde Don Julián acudió a buscarla a Toledo y se la llevó con él a Ceuta.
El conde Don Julian, decidido a vengarse tan pronto regresó a su fortaleza, se puso en contacto con Muza, el gobernador musulmán de la región, contra quien se había enfrentado a menudo. Le explicó las continuas luchas internas existentes entre los godos y le prometió que, con su ayuda y la de sus amigos —Rícila y los hijos de Witiza— podrían invadir la Península y conseguir un gran botín.
Después de consultar con el califa de Damasco, Muza ofreció al conde Don Julián la ayuda del comandante Tarif ben Malluk y de un contingente de cien caballeros y trescientos peones.
El conde Don Julian y su gente, apoyados por los musulmanes, desembarcaron en Gibraltar para, a continuación, saquear Algeciras y otros lugares de la costa. Después, regresaron con el botín. En vista del éxito de la expedición, Muza decidió ampliar la ayuda al conde Don Julian. En esta ocasión le proporcionó doce mil guerreros. El conde Don Julián y Tarif transportaron a su ejército en naves de mercaderes, para tratar de no llamar la atención de los godos.
El rey Rodrigo, enterado del desembarco de este ejército, envió contra él a su sobrino Iñigo quien sería derrotado reiteradamente hasta que moriría en combate. Las tropas invasoras, después de haber llegado hasta Sevilla y saqueado todo lo posible, regresaron a África. Reunidos Muza, Tariq y el conde Don Julián, decidieron hacer una nueva invasión. Esta vez no incluyeron al conde Rícila —el gobernador de Tánger— pues lo consideraban un aliado problemático. La desconfianza había motivado que los hijos de Witiza regresaran a la Península.
El ejército musulmán cruzó el Estrecho y se dirigió a la rica vega del Guadalquivir donde, una vez más, saquearon las tierras. Posteriormente los musulmanes se dirigieron hacia Jerez, enterados de que Don Rodrigo avanzaba desde el sur, al frente de un poderoso ejército de cien mil hombres. Ambos ejércitos se situaron en las orillas opuestas del río Guadalete. El gran ejército visigodo, a lo largo de una semana de lucha, llegó a matar a unos dieciséis mil moros. Tarif, preocupado, solicitó entrevistarse en secreto con los dos hijos de Witiza, que capitaneaban dos alas del ejército de Don Rodrigo. Durante la reunión, Tarif les ofreció la corona real si desertaban durante la batalla. El día once del mes al que los musulmanes llaman Chawal, se produjo el choque definitivo.
Los hijos de Witiza desertaron, facilitando que el conde Don Julián y sus soldados rompieran las filas de Don Rodrigo. El rey godo peleó hasta el final, animando a unas tropas que se mostraban cada vez más débiles y que, finalmente, acabaron huyendo. Acabada la contienda, algunos supervivientes encontraron en la orilla del río a Orelia el caballo de Don Rodrigo; también hallaron su corona, sus lujosas vestimentas y sus zapatos pero no su cadáver.
Mucho tiempo después, en la ciudad de Viseu (Portugal) se encontró una tumba con la siguiente inscripción:
“Aquí yace Rodrigo, último rey de los godos”.
Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier