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EL PENDON REAL DE CEUTA




 

La bandera que fue testigo de la historia

Hay objetos que son mucho más que objetos. Conservan en sus tejidos, en sus bordados y en sus símbolos la memoria de una ciudad entera.

El Pendón Real de Ceuta es uno de ellos.

Su historia está ligada a Portugal, a los Austrias, a Felipe II, a la transformación política de Ceuta y a algunos de los acontecimientos más importantes de la ciudad. Su significado se entiende especialmente bien en septiembre de 1580, cuando Ceuta reconoció a Felipe II como rey de Portugal.

CEUTA Y LA CORONA PORTUGUESA

Desde la conquista portuguesa de 1415, Ceuta permaneció bajo dominio portugués durante más de dos siglos.

Cuando en 1578 murió el rey Sebastián de Portugal en la batalla de Alcazarquivir y posteriormente falleció el cardenal Enrique, se abrió una crisis sucesoria que terminó llevando al trono portugués a Felipe II de España, que pasó a ser Felipe I de Portugal.

Ceuta, que era entonces una ciudad portuguesa, tuvo que reconocer al nuevo monarca.

Y para aquella ceremonia llegó a la ciudad una enseña destinada a convertirse en uno de sus grandes símbolos históricos.

SEPTIEMBRE DE 1580: EL DÍA DEL JURAMENTO

El 7 de septiembre de 1580, el corregidor de Gibraltar, Antonio Felices de Ureta, llegó a Ceuta enviado en nombre del nuevo monarca.

El capitán de la ciudad era entonces Leonis Pereira.

La ceremonia comenzó con el juramento de fidelidad de las autoridades ceutíes. Posteriormente se acudió a la iglesia de la Santísima Trinidad, donde se encontraban el Pendón y el Estandarte Reales.

El estandarte fue llevado hasta la plaza.

Allí Leonis Pereira proclamó:

«Real, real por el rey católico don Felipe de Portugal nuestro señor».

La proclamación fue seguida por salvas de artillería y por un recorrido del estandarte por las calles de la ciudad. Después regresó a la iglesia, donde el obispo y el cabildo realizaron también el correspondiente juramento.

Al día siguiente, 8 de septiembre, se repitió la ceremonia, con misa solemne, sermón y una nueva procesión con el estandarte.

El propio Antonio Felices informó posteriormente a Felipe II de lo ocurrido. En su carta de 12 de septiembre de 1580, conservada en el Archivo General de Simancas, resumió el acontecimiento con una frase extraordinariamente significativa:

«Tomé pacíficamente la posesión de esta ciudad».


NO FUE UNA CONQUISTA DE CEUTA

Este detalle es importante.

En ocasiones se dice que Felipe II «conquistó» Ceuta en 1580. Históricamente, esto no es correcto.

Ceuta ya era portuguesa desde 1415.

Lo que ocurrió en 1580 fue un cambio de soberanía dentro de la propia monarquía portuguesa, provocado por la sucesión al trono de Portugal.

De hecho, Ceuta continuó siendo jurídicamente una ciudad portuguesa dentro de la Monarquía Hispánica hasta 1656, cuando pasó a la Corona de Castilla.

UN ESTANDARTE CON DOS HISTORIAS

Una de las características más extraordinarias del Pendón Real es su carácter hispano-portugués.

La tradición histórica señala que el estandarte utilizado en 1580 llevaba las armas de España en una cara y las de Portugal en la otra, reflejando la unión de ambas coronas bajo Felipe II.

Por eso la pieza tiene un enorme valor simbólico.

No representa únicamente a España.

Tampoco representa únicamente a Portugal.

Representa un momento concreto en el que ambas realidades dinásticas quedaron reunidas bajo un mismo monarca.

LAS ARMAS DE PORTUGAL

La heráldica portuguesa constituye uno de los elementos fundamentales de la pieza.

En ella aparecen las famosas quinas portuguesas, los cinco escudetes azules que forman una cruz y que contienen los tradicionales bezantes.

También aparece la bordura con los castillos.

Estos elementos permiten comprender la profunda raíz portuguesa de la historia de Ceuta.

LA HUELLA DE FELIPE II

En la otra cara aparecen las armas correspondientes a la Monarquía de Felipe II.

El resultado es una enseña excepcional: dos tradiciones heráldicas reunidas en un mismo objeto.

El Instituto de Estudios Ceutíes destaca precisamente que Felipe II, como rey de Portugal, envió a Ceuta el Pendón Real con las armas de España y Portugal.

DEL CONVENTO AL AYUNTAMIENTO

Durante siglos el Pendón permaneció vinculado a instituciones religiosas.

La documentación histórica relaciona su custodia con el antiguo convento de la Santísima Trinidad.

Con la desaparición de las instituciones religiosas que lo custodiaban, el Ayuntamiento terminó haciéndose cargo de la pieza.

Así comenzó su etapa como patrimonio municipal.

BERTUCHI Y LA RESTAURACIÓN DE 1922

Uno de los capítulos más interesantes de su historia ocurrió muchos siglos después.

En 1922, el Ayuntamiento acordó restaurar la antigua enseña.

El encargado del trabajo fue Mariano Bertuchi, uno de los artistas más importantes relacionados con la Ceuta de la primera mitad del siglo XX.

La restauración concluyó el 27 de octubre de 1922.

Durante aquellos trabajos apareció una sorpresa.

Bajo una de las representaciones existentes se descubrieron restos de una antigua decoración relacionada con las armas portuguesas.

El hallazgo permitió comprobar que la pieza conservaba bajo sus restauraciones posteriores auténticas huellas de su pasado luso.

Bertuchi intervino sobre la enseña y parte de la decoración quedó adaptada a la representación del escudo de Ceuta.

Por ello, cuando hoy contemplamos el Pendón, no estamos viendo simplemente una pieza del año 1580 intacta.

Estamos viendo una pieza histórica que ha sido restaurada y transformada a lo largo de los siglos.

UN SÍMBOLO QUE SOBREVIVIÓ A LOS SIGLOS

El Pendón Real fue utilizado posteriormente en diferentes ceremonias de proclamación y actos solemnes.

Cuando se producía la proclamación de un nuevo monarca, la tradición de tremolar el Pendón Real convertía la enseña en protagonista del acto.

Era una manera de anunciar públicamente que la ciudad reconocía al nuevo soberano.

EL PENDÓN EN LA ACTUALIDAD

Hoy el original forma parte del patrimonio histórico de Ceuta y se conserva en el Palacio de la Asamblea.

Por su extraordinaria antigüedad y fragilidad, se procura evitar su exposición a situaciones que puedan deteriorarlo.

Para determinadas ceremonias se utiliza una reproducción.

Y así, siglos después, la imagen del Pendón continúa formando parte del ceremonial de la ciudad.

UNA BANDERA QUE CUENTA LA HISTORIA DE CEUTA

Quizá esa sea la mejor manera de entenderlo.

El Pendón Real no es simplemente una bandera antigua.

Es un testigo de diferentes Ceutas:

La Ceuta portuguesa de 1415.

La Ceuta que en 1580 juró fidelidad a Felipe II.

La Ceuta portuguesa integrada en la Monarquía Hispánica.

La Ceuta que permaneció fiel a Felipe IV cuando Portugal se separó en 1640.

La Ceuta incorporada posteriormente a la Corona española.

Y finalmente, la Ceuta contemporánea que conserva aquel objeto como parte fundamental de su patrimonio.

Entre sus telas y sus escudos permanece, literalmente, una parte de la memoria de la ciudad.

El Pendón Real es una de las pocas piezas que permiten contemplar físicamente el momento en que la historia portuguesa y la historia española de Ceuta quedaron unidas bajo una misma Corona.

CEUTAYSUS7MONTES

COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


 La de la Almadraba tiene una historia completamente diferente. La tradición allí se remonta al menos a finales del siglo XIX: el 19 de junio de 1897 se solicitó la construcción de un templo para los trabajadores de la Almadraba del Príncipe, atendiendo a la petición de los hombres de la mar que querían un templo para su patrona. La antigua ermita del Carmen del Puente de la Almina había sido clausurada en 1892 y su imagen fue trasladada al Santuario de África.

Posteriormente se construyó la capilla de la Almadraba, bendecida el 1 de noviembre de 1940. Aunque inicialmente recibió el título de Capilla de Todos los Santos, desde 1996 pasó oficialmente a denominarse Capilla de Todos los Santos Nuestra Señora del Carmen, debido al crecimiento de la devoción a la Virgen del Carmen en la zona.

Y esta es precisamente la capilla que actualmente está siendo sustituida por el nuevo proyecto de la Virgen del Carmen en la Almadraba: la Ciudad compró en 2023 al INVIED una parcela de 3.466 m² por 154.498,76 € para el nuevo equipamiento.

Los judios en la guerra civil española


fuente:sgm.casposidad.com
Las comunidades judías en España durante la contienda 

En 1936, la sinagoga de Barcelona sufrió numerosos destrozos y la mayoría de los judíos pudientes escaparon. Sin embargo, posteriormente la comunidad se reconstruyó y en 1938 pidió apoyo para la República en el Congreso Mundial Sefardí. 

La mayoría de los hebreos de Ceuta, Melilla y el protectorado se alistaron en las filas nacionales no por convicción, sino por obligación. Habría, por ejemplo, que excluir a judíos como el ceutí José Alfón (había sido alcalde de la ciudad) quien se adhirió mucho antes a la Unión Patriótica de Primo de Rivera, pero este no fue el caso general. 

En Ceuta fueron fusilados 22 judíos, la mayoría militantes de izquierdas y masones. 

En Melilla vivían cerca de 3.000 hebreos en 1931. Muchos eran masones y socialistas. El 18 de julio murieron en tiroteos 3 judíos de izquierdas y 8 más fueron fusilados. Las sinagogas fueron cerradas y el colegio hebreo fue incautado por la Falange. Los judíos, además, fueron expulsados del Casino Militar y del Centro Social de la Hípica. 

La comunidad judía de Sevilla, la más numerosa, tuvo que soportar multas arbitrarias e incidentes en sus edificios. 

En Tetuán se incendió el edificio comunitario y se habla de un progrom. En Tánger se impidió a los judíos importar comida para la pascua y se les obligó bajar las rentas de sus pisos en propiedad cerca de un 40% (se dice que Franco prestó ayuda a estos judíos en agradecimiento a la colaboración que le dieron durante su estadía en la guerra de África). 

Todo esto sin mencionar las vejaciones, humillaciones y palizas que numerosos hebreos españoles recibieron. Así mismo, hay que destacar que todos los judíos fueron obligados a declarar sus bienes y a hacer aportaciones "voluntarias". Esto iniciada la guerra, mucho antes, numerosos judíos pudientes del protectorado español ya aportaron cuantiosas cantidades a la sublevación para asegurarse una vida tranquila. 

¿Voluntarios? 

Como he dicho, no faltaron las aportaciones "voluntarias" de muchos judíos destinadas a financiar la sublevación. Normalmente eran publicados en los periódicos locales los nombres de estos insignes que ayudaron a la causa nacional. En una de las primeras listas, por ejemplo, publicada en El Heraldo de Marruecos, en Septiembre de 1936, de los veintinueve donantes, veinte eran judíos (los Serfaty, Benitah, Azulay…). 

Obligados o no, lo cierto es que muchas familias judías apoyaron muy generosamente a los militares sublevados. Cabría mencionar en este punto a José I. Toledano, ex director de la Banca Hassan de Tetuán, a la familia Abenzur, propietaria de la Banca Pariente, a Jacobo Benmaman, quien tenía contacto directo con Franco y gestionó para este importantes sumas de dinero en el extranjero, al rico empresario mallorquín Juan March del que se cree descendiente de judíos (El Socialista le definiría en tono jocoso como "un judío de cuerpo entero") o al influyente melillense Jacobo Salama, íntimo amigo de militares de la talla de Millán Astray y políticos como Serrano Suñer. 

A modo de conclusión 
A tenor de lo dicho, no se puede afirmar que los sublevados fueran monjitas de la caridad con los judíos. Sin embargo, a diferencia del resto de estados europeos-fascistas de la época, en la contienda española no hubo una política intencionada, planeada y sistemática de persecución a los hebreos. Buena parte de esto se debe a que el antisemitismo español de la época fuera más de corte mitológico que político o racial y a que los dirigentes nacionales de la época bien se cuidaran de diferenciar entre el viejo sefardí que gozaba de buenas credenciales y el llamado judío internacional. Esta fue la política que mantuvo en todo momento el régimen franquista. 

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Diferencias del escudo de Ceuta y Portugal....blogceuta

PORTUGAL


El escudo de Portugal tiene tres castillos en la franja de arriba y no tiene corona

El escudo de Ceuta tiene tres castillos seguidos en la parte de abajo y si tiene corona


 

VISITA DE LOS REYES A CEUTA 2007

Saludo a los ceutíes   

José Manuel Vidal (Efe)

Los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, saludan a su llegada a los miles de personas que les recibieron el lunes en Ceuta, en su primera visita a la ciudad autónoma en sus 32 años de reinado. Miles de personas les recibieron con entusiasmo portando banderas de España.

Por qué les interesaba Ceuta a los fenicios

 


Ceuta está situada justo en el estrecho de Gibraltar, frente a la península Ibérica. Para los navegantes fenicios era un lugar excepcional porque permitía controlar y aprovechar una de las grandes rutas marítimas de la Antigüedad.

Los fenicios, procedentes principalmente de ciudades de la costa del actual Líbano —como Tiro, Sidón y Biblos—, comenzaron a expandirse por el Mediterráneo occidental desde aproximadamente los siglos IX-VIII a. C.

Su objetivo era fundamentalmente comercial: buscaban metales, productos agrícolas, pescado, sal y otros recursos, y establecían enclaves y contactos con las poblaciones locales.

⛵ Ceuta dentro de sus rutas

El estrecho era la puerta hacia el Atlántico. Al atravesarlo, los barcos podían dirigirse hacia lugares de la costa atlántica de Marruecos, el sur de la península Ibérica y, posteriormente, zonas aún más alejadas.

Ceuta ofrecía además:

  • Un puerto natural y refugio para los barcos.
  • Una posición privilegiada para navegar por el estrecho.
  • Acceso a las rutas comerciales entre África y Europa.
  • Proximidad a importantes centros fenicios del sur de la península, especialmente Gadir (Cádiz).

Por eso Ceuta formaba parte de un auténtico paisaje comercial fenicio del Estrecho.

🐟 ¿Vivían fenicios en Ceuta?

Aquí hay que hacer una distinción importante. La arqueología demuestra contactos y presencia fenicia en Ceuta, pero no debemos imaginar necesariamente una gran ciudad exclusivamente fenicia desde el principio.

El asentamiento de Ceuta estuvo relacionado con poblaciones locales y con las redes comerciales fenicias. Los intercambios introdujeron nuevos productos, técnicas y costumbres.

Entre los restos arqueológicos asociados a la presencia fenicia y púnica aparecen cerámicas, objetos comerciales y evidencias relacionadas con actividades marítimas y pesqueras.

🐟 La pesca y las salazones

Una de las actividades que adquiriría enorme importancia en la región fue la explotación de los recursos marinos.

El Estrecho ofrecía unas condiciones extraordinarias para la pesca. Con el tiempo, las comunidades vinculadas a las redes fenicio-púnicas desarrollaron industrias relacionadas con el pescado, la sal y las conservas, actividades que continuarían teniendo enorme importancia durante la época romana.

⚓ Fenicios y púnicos

. También conviene distinguir ambos términos.

Los fenicios fueron los habitantes de las ciudades levantinas que crearon esta red comercial por el Mediterráneo. Con el paso del tiempo, sus comunidades occidentales quedaron especialmente vinculadas a Cartago, una antigua colonia fenicia del actual Túnez.

A partir de entonces hablamos muchas veces de púnicos, término utilizado para las poblaciones y culturas vinculadas al mundo cartaginés.

Ceuta continuó integrada en ese mundo del Estrecho durante la época púnica.

🌊 Lo más interesante: Ceuta como frontera entre dos mundos

Quizá lo más fascinante es que Ceuta no era simplemente "una colonia fenicia". Su importancia deriva de estar en un punto donde se encontraban:

Mediterráneo ↔ Estrecho de Gibraltar ↔ Atlántico

Eso convirtió a Ceuta en un lugar de contacto entre África, la península Ibérica y las rutas marítimas mediterráneas.

Y ese papel estratégico no desapareció con los fenicios: posteriormente cartagineses, romanos, bizantinos, musulmanes y otras potencias seguirían interesándose por Ceuta precisamente por la misma razón.

La batalla de Aljubarrota, 14 de agosto de 1385

http://www.elmundo.es/
Eran los primeros pasos de la conocida como Era de los descubrimientos, que llevó a los portugueses por toda la costa africana e incluso a la India, al Pacífico y a Brasil. Todavía hoyPortugal se apoya en su pasado, y en sus epopeyas por los mares, para reclamar el origen de su soberanía y reivindicar su propio peso en la Europa actual.

Exploración de Ceuta en Busca de Restos Romanos

 


Ceuta, una ciudad autónoma española situada en el norte de África, es un lugar lleno de historia y cultura. A lo largo de los siglos, Ceuta ha sido un crisol de civilizaciones, incluyendo la fenicia, la cartaginesa, la romana, la bizantina, y muchas otras. En esta guía, nos centraremos en la exploración de los restos romanos que aún se pueden encontrar en esta fascinante ciudad.

Historia de Ceuta en la Época Romana

Durante la época romana, Ceuta era conocida como "Septem Fratres", un nombre que hacía referencia a las siete colinas de la región. Fue un importante punto estratégico para los romanos debido a su ubicación en la entrada del Mar Mediterráneo, lo que facilitaba el control sobre el tráfico marítimo.

Sitios de Interés Arqueológico

1. Museo de Ceuta

El Museo de Ceuta alberga una impresionante colección de artefactos romanos. Aquí, los visitantes pueden ver monedas, cerámicas, esculturas y otros objetos que ofrecen una visión única de la vida en la Ceuta romana. El museo también ofrece exposiciones temporales que se centran en diversos aspectos de la historia local.

2. Yacimientos Arqueológicos de Benzú

En las afueras de la ciudad, en la zona de Benzú, se encuentran los restos de una antigua villa romana. Este yacimiento ofrece una oportunidad única para explorar los cimientos de antiguos edificios y descubrir cómo vivían los romanos en esta parte del mundo. A menudo se organizan visitas guiadas que ayudan a los visitantes a comprender mejor el contexto histórico de estos restos.

3. Murallas Meriníes

Aunque las murallas meriníes son posteriores a la época romana, su visita es imprescindible. Estas fortificaciones fueron construidas sobre estructuras anteriores, algunas de las cuales eran de origen romano. Las murallas ofrecen una vista panorámica de la ciudad y el mar, y son un testimonio de su importancia estratégica a lo largo del tiempo.

Consejos para los Exploradores

  • Visitas Guiadas: Participar en visitas guiadas puede enriquecer tu experiencia al proporcionarte información detallada e historias fascinantes sobre los lugares que visitas.

  • Horario de Visita: Asegúrate de verificar los horarios de apertura de los sitios arqueológicos y el museo, ya que pueden variar según la temporada.

  • Respeto por el Patrimonio: Al explorar los sitios arqueológicos, es importante respetar las normas y no dañar los restos. Esto ayuda a preservar el patrimonio cultural para las futuras generaciones.

Conclusión

La exploración de Ceuta en busca de restos romanos es una actividad enriquecedora que permite a los visitantes conectarse con el pasado de una manera única. Ya sea que seas un aficionado a la historia o simplemente alguien con curiosidad por la cultura antigua, Ceuta ofrece una experiencia inolvidable.

Enero 2025...Carlos Cordero

FRONTERA DE CEUTA 1960







 En 1960, la frontera entre Ceuta y Marruecos era muy diferente de la que conocemos hoy. No existían las altas vallas metálicas, los sistemas electrónicos de vigilancia ni los grandes dispositivos policiales actuales. Era una frontera mucho más sencilla y, en muchos aspectos, más permeable.

Solo cuatro años antes, en 1956, Marruecos había obtenido su independencia del Protectorado español y francés. A pesar de ello, la frontera de Ceuta siguió funcionando con relativa normalidad. La delimitación territorial vigente era la establecida tras la Guerra de África de 1859-1860, y España mantuvo el control de Ceuta.

En aquella época:

  • Existía un puesto fronterizo español y otro marroquí, pero las instalaciones eran modestas.
  • El principal paso era el del Tarajal, aunque también había controles en otros puntos de la frontera.
  • No había doble valla ni alambradas de varios metros de altura.
  • Los controles consistían principalmente en casetas de aduanas, barreras y la presencia de la Policía Armada, Guardia Civil y funcionarios de Aduanas.

La frontera registraba un intenso tránsito de personas.

Cada día cruzaban:

  • Trabajadores marroquíes que acudían a Ceuta.
  • Comerciantes que abastecían ambos lados de la frontera.
  • Militares españoles destinados en la zona.
  • Familias con vínculos a ambos lados de la frontera.

El paso era más lento que hoy, pero también menos restringido en muchos aspectos.

En 1960 la frontera tenía una gran importancia estratégica.

Era habitual encontrar:

  • Patrullas de la Guardia Civil.
  • Soldados del Ejército de Tierra.
  • Unidades de La Legión en las proximidades.
  • Puestos de observación en zonas elevadas como el Serrallo y Sierra Bullones.

El ambiente era de vigilancia, aunque sin la infraestructura de seguridad que apareció décadas después.


EL TRAZADO DEL FERROCARRIL CEUTA-TETUAN


Ignacio Alcaraz nos ofrece una detallada descripción del trazado del ferrocarril, realizando un hipotético viaje entre Tetuán y Ceuta: «El trayecto, de unos cuarenta kilómetros, era digno de ser contado. Tetuán, que se halla recostada sobre una blanda ladera del monte Dersa, iba quedando a la izquierda, separada de la vía por un paseo de circunvalación. El acceso a la estación también quedaba a la vista, con los jardines del cónsul Cajigas al fondo y las casa colgantes de la Luneta, calle corazón de la ciudad.

Seguidamente aparecían núcleos de cañaverales y huertas. De no muy lejos llegaba el aroma de Quitzan, la tierra que da las naranjas más dulces del país, mezcla de canela y azúcar. Por un primer paso a nivel se salvaba la carretera del Río Martín, y luego la llamada Puerta de la Reina. Primera parada obligatoria en Malalien, y luego, a la izquierda del aeródromo, comenzaba a verse la brillante línea del mar. La siguiente estación era la de Rincón del Medik, un poblado de mil habitantes, rico en pesca y agricultura, donde el tren se detenía un buen rato. Allí subía y bajaba una gente heterogénea, se acopiaban mercancías y se hacinaban cajas de pescado: chernas, besugos, sardinas, meros y otras capturas, que servían para abastecer los mercados centrales.
Aprovechando las facilidades que ofrece la llanura costera, el ferrocarril seguía su camino entre matorrales y erectas palmeras, siempre bajo el yodado perfume del mar. Se atravesaban zonas pantanosas y eran frecuentes los apeaderos para que los indígenas pudieran hacer uso de los coches. Nueva parada en Dar Riffien, acuartelamiento de la Legión Extranjera.
Después, Castillejos, punta pedregosa de la costa y nombre evocador de las hazañas del general Prim. A poca distancia, la frontera, donde, por cierto, el paso del convoy era libre y sin sujetarse a ninguna formalidad aduanera. Así se llegaba a Ceuta, casi a la altura del puerto. La estación terminal era de factura análoga a la de Tetuán».
Las estaciones del recorrido, con sus correspondientes puntos kilométricos, eran las siguientes:

Muelle: 0,0
Ceuta: 0,5
Miramar: 2,9
Castillejos: 8,0
Dar Riffien: 11,1
Negro: 13,8
Rincón del Medik: 24,9
Malalien: 38,1
Tetuán: 41,0
FUENTE: ARRAKIS.ES

HISTORIA DEL MAR CEUTA

EL BARCO CIUDAD DE CEUTA 1928

ciudad de ceuta 1935


El Ciudad de Ceuta 1973

El nombre "Ciudad de Ceuta" lo llevaron varios barcos de la histórica naviera Trasmediterránea, por lo que no se trata de un único buque. Todos ellos estuvieron muy vinculados a la ruta entre Ceuta y Algeciras, una de las conexiones marítimas más importantes de España.

El primer "Ciudad de Ceuta" (1928)

El primer barco con ese nombre fue botado en 1928. Originalmente se llamaba General Sanjurjo, pero con la llegada de la Segunda República, en 1931, fue rebautizado como Ciudad de Ceuta. Cubría habitualmente las líneas entre Algeciras, Ceuta y Tánger, transportando pasajeros, correo y mercancías. Permaneció en servicio durante décadas y, a partir de 1953, fue destinado a rutas de Canarias antes de retirarse definitivamente.

El "Ciudad de Ceuta" de finales del siglo XX

Muchos ceutíes recuerdan especialmente al Ciudad de Ceuta que navegó desde finales de los años 80 y durante los 90. Era un ferry de pasajeros y vehículos de Trasmediterránea que realizaba varias rotaciones diarias entre Ceuta y Algeciras.

Este barco se hizo tristemente famoso por un accidente ocurrido el 16 de julio de 2000, cuando, con una intensa niebla cerca de Algeciras, colisionó con el ferry Ciudad de Tánger. El accidente causó la muerte de cinco personas y marcó profundamente la historia de la navegación en el Estrecho.

Un símbolo del Estrecho

Durante muchos años, los barcos llamados Ciudad de Ceuta fueron un símbolo de la comunicación entre la península y la ciudad autónoma. Miles de militares, estudiantes, trabajadores y familias cruzaron el Estrecho a bordo de estos ferris, que formaban parte de la vida cotidiana de Ceuta antes de la llegada de los fast ferries modernos. 


Carta de un Naufrago desde Ceuta.


En Ceuta, el 4 de junio de 1692. En la Casa del Gobernador.


Amor mío:
Como puedes ver estoy vivo. No puedo imaginar tu sufrimiento durante tantos y tantos días al no conocer mi destino. Te pido disculpas con toda la fuerza de mi corazón, pero sólo quiero que sepas que tu pesar no habrá estado demasiado lejos del mío propio por no haber podido escribirte antes y paliar así tu pena.


No sé qué información exacta tendrás allá en nuestra queridísima Colliure sobre el paradero de los navíos perdidos en el Estrecho de Gibraltar, pero como he sido testigo directo de tales acontecimientos, permite que sea yo el que te informe de lo que ocurrió en la horrible noche del 18 de abril cuando me encontraba a bordo del Assuré.


Como bien sabes, pues me honraste con tu bendita presencia en nuestra despedida en el puerto de Toulon (cuando cierro los ojos aún puedo verte agitando el pañuelo entre la multitud, una rosa en el centro de un interminable prado de hojas secas), nuestra flota, formada por 16 navíos al mando del duque d’Estrées (¡que el Señor no lo haya llamado aún a su lado!), ponía proa a Brest.


Nuestro glorioso cometido no era el otro que el apoyar el desembarco de treinta mil franceses en Torbay y así comenzar con la conquista de la isla del pérfido inglés, por lo que con todo el trapo en la jarcia y nuestros mejores deseos, comenzamos a soñar con que nos convertiríamos en la punta de lanza de Su Majestad, Luis XIV, a que el Todopoderoso bendiga durante muchos años.


Después de días de travesía, en perfecta formación, con multitud de fiestas a bordo y brindando una y otra vez en nuestras cabinas y camaretas por la victoria, el 14 de abril, con la costa española a estribor, el Ardent avistó velas en el horizonte, y los gritos de entusiasmo se sucedieron a lo largo de toda nuestra línea al reconocer el pabellón inglés.


El conde, desde su insignia, el Sceptre, ordenó caza general, y nuestros navíos más veloces, el Precieux y el Fortune, dieron alcance a las dos embarcaciones enemigas apenas finalizada la noche, dando tiempo al resto de la escuadra a batirlos muy dignamente.


Una de las presas quedó tan dañada que nos vimos obligados a quemarla, pero nuestro líder, d’Estrées, envió un mensaje a todos los navíos con la frase “ya habéis probado la sangre inglesa. Paladeadla y sabed que nos espera más en las aguas del Canal”. Nuestros gritos de júbilo fueron la respuesta.


Pero conforme llegábamos a las aguas del Estrecho de Gibraltar, el fuerte viento del oeste y una bajada considerable de la presión en el barómetro, hizo que el conde mandara a los capitanes a bordo del buque insignia para tomar una decisión sobre el peligro que podía suponer el pasar al Atlántico en tales condiciones.


Nuestro capitán, Chaurenaute, a la vuelta al Assuré, nos informó que finalmente la decisión había sido la de seguir adelante, a pesar de que los capitanes Misand, del Invencible, y Pallieres, del Bon, marinos de reconocido prestigio, se habían opuesto con educación pero firmeza, avisando de la peligrosa acción del viento en esta aguas.


La lluvia y un imponente oleaje nos recibió en la mañana del 18, y los navíos más adelantados se perdían tras montañas azules rotas por la espuma, lo que provocaba miradas poco reconfortantes entre los más veteranos a bordo.


Además, el viento, que llegaba del noroeste, nos empujaba hacia la costa africana, y por mucho que lo intentábamos no podíamos evitar que la amenazadora tierra, por sotavento, fuera cada vez más visible. Para colmo llegó la noche, y con ella, una poderosa granizada que dificultaba aún más nuestras maniobras.Nuestra preocupación se multiplicaba, ya que, además de evitar que nuestra nave encallara, teníamos que estar pendientes de no chocar con alguno de nuestros propios navíos.


De hecho, pasada las nueve de la noche, y cuando me encontraba con mi guardia del trinquete recogiendo vela para que el palo no se rompiera por la fuerza del viento, surgió entre la oscuridad y las olas que inundaban buena parte del castillo la figura del espejo de popa del Superbe.
Aún no sé cómo pudieron oírnos desde el alcázar, ya que el silbar del viento con la jarcia nos convertía en sordos por una noche, pero aún así el segundo teniente De Vincelles, que en ese momento gobernaba el timón con la ayuda de dos fuertes marineros, reaccionó para que nuestro buque evitara la colisión.


Pero fue peor el remedio que la enfermedad, ya que perdimos la posición y nuestro bauprés señalaba hacia tierra firme mientras oíamos a popa el estampido de los cañones de nuestros buques para señalar su posición.


Pudimos distinguir las murallas de una ciudad, y bien definidas la figura de los cañones que la protegían. Pero en vez de recibir sus balas sobre nosotros, parecía que los habitantes hacían todo lo posible para evitar que nos estrelláramos, con numerosas luminarias para guiarnos en la medida de lo posible e impedir el desastre.


Pero era imposible. No había nada que hacer, el viento seguía acercándonos a nuestro macabro destino, y pude ver a nuestro capitán, paralizado mientras se agarraba a un obenque, con la mirada perdida hacia la muerte que nos aguardaba.


Un horrible crujir de madera, como si cientos de troncos de un bosque entero se partieran a la vez, se oyó sólo unos segundos antes de que todos a bordo rodáramos por cubierta al detenerse en seco el Assuré. Habíamos encallado.


Nuestro navío se escoró peligrosamente, y reaccioné justo a tiempo para evitar que un cañón de hierro de 18 libras, que se había soltado de su atadura en la cureña, terminara enviándome a las profundidades del mar.


Una vez logré ponerme a gatas, pues era casi imposible mantenerse en pie, estudié la situación y era dramática, ya que la fuerza del choque había hecho caer sobre nosotros el palo mayor y el trinquete (el mesana, milagrosamente, continuaba en su sitio), y nuestro navío estaba a merced de las olas, a la deriva tras liberarse de las rocas que habían destrozado a buen seguro la quilla.
Como pude bajé a la entrecubierta, y allí el espectáculo era sencillamente horrible.


Los cañones de bronce de 24 libras estaban sueltos y rodaban con estruendosos quejidos, como demonios, destrozando todo lo que encontraban en su camino. Prefiero no darte detalles sobre lo que pude ver ahí abajo, mi amor, pero nadie había quedado con vida después de que toneladas de metal hubieran arrasado madera y carne sin distinción.


Di gracias a Dios porque buena parte de los marineros se encontraran en ese momento en cubierta para tratar de gobernar el buque, pero aún así el destrozo había sido considerable, y alguno de esos monstruos de bronce había destrozado una porta por la que entraba cantidades enormes de agua, lo que terminaba de sentenciar al Assuré.


Había que pensar en la evacuación. Al menos tres cuartas partes de los hombres no sabían nadar. Pero cuando volví de nuevo al exterior, con el granizo azotándome la cara y tratando de mantener la estabilidad comprobé, con horror, que la proa estaba prácticamente hundida, y que muchos de nuestros marineros, a la desesperada, se lanzaban al agua como si Dios fuera a salvarles milagrosamente de una muerte segura.


Con la vista traté de buscar a otro oficial, pero sólo pude ver a De Guidy, alférez de navío, improvisando un ventaje para un soldado al que le sangraba la cabeza.
Sin apartar las manos de la cabeza de aquel desdichado, De Guidy, que evitaba mirarme a los ojos, me dijo que tanto el capitán como casi todos los oficiales habían embarcado en un bote y puesto rumbo a alta mar en busca de un navío de nuestra escuadra, dejándonos por tanto al resto definitivamente condenados.


Tan absorto me quedé que no fui consciente de que el Assuré escoraba a estribor tan rápido que antes de que nos diéramos cuenta los pocos que quedábamos en cubierta nos sumergimos en las frías aguas para compartir destino con nuestros compañeros ya ahogados.


Amor, me sentí morir. Mis ropajes y pesadas botas me impedían nadar con comodidad, y me encontré rodeado por la muerte, una muerte fría, negra, infinita, que me acogía en mi desesperado intento por alcanzar la superficie.


Querrás saber mi vida que cuando ya me faltaba el aire, cuando ya sabía que jamás volvería a ver la luz, no pensé en que ya no volvería abrazar a nuestro hijo, a pisar la hierba, a cabalgar a lomos de mi yegua Circe o a sentir el dulce viento salado sobre una embarcación a muchos nudos de velocidad. No. Con las pocas fuerzas que me quedaban me esforcé, ¡me obligué!, a pensar a ti, para que cuando la eternidad me atrapara me encontrase pensando en ti, mi amor, feliz por haberte amado hasta el último momento.


Pero a veces la fortuna es la mejor aliada de la desesperación, y cuando ya perdía el sentido noté cómo una mano me agarraba por el pelo y me alejaba de las profundidades antes de sumirme en un profundo sueño.


Para cuando desperté, y después de llegar a la conclusión tras reflexionar profundamente de que no estaba muerto y que aquel sacerdote que me observaba no era San Pedro y el caballero rubio que se encontraba a su lado no era un ángel, oí a éste relatarme que me habían salvado del naufragio de mi navío, que su nombre era Abel Mesi, de profesión traductor, y que me encontraba en la ciudad española de Ceuta.


Una vez recuperado, te alegrará saber que pese a que Francia y España se encuentran en guerra, el Gobernador de la Ciudad, el señor don Francisco Bernardo, un veterano de los tercios y que pese a estar lisiado de un brazo (un mosquetazo) ofrece un aspecto imponente, nos ha recibido en su casa a mí y a los oficiales supervivientes del Sague, que también encalló, pero con más suerte que nosotros, puesto que no se fue al fondo del mar y se rescató a oficiales, marineros y buena parte de la artillería.


El Assuré no tuvo tanta fortuna, y se calculan que al menos unos trescientos hombres han podido perecer ahogados en el desastre (unos cincuenta nos hemos salvado gracias al socorro llegado desde la propia ciudad). Una desgracia que espero que acompañe al cobarde del capitán Charenaute el resto de sus días.


Por mi parte, y mientras espero que se aceleren los trámites que nos devuelvan a Francia, aprovecho, con un permiso del Gobernador, para pasear por la ciudad mientras aguardo el día que pueda volver a tus brazos.


Mato el paso del tiempo con mi misa diaria en la ermita de Santa María de África, y todos los días visito en la Casa de la Misericordia al que se ha convertido en mi amigo De Guidy (la desgracia crea los lazos más poderosos), que logró sobrevivir a costa de una pierna que aplastó uno de los cañones de bronce de nuestro barco.


Cuando puedo, camino más allá de la puerta que conduce hacia el barrio que aquí llaman Almina, y ando entre sus viñas y huertos para observar la que he podido saber es la tumba de tantos y tantos compañeros: los Isleos de Santa Catalina.


Y aquí querida mía, en tierra enemiga, tan lejos de ti y de tus labios, quiero decirte que mi corazón, tras sobrevivir a la muerte, jamás se ha sentido más cerca de ti.
Y no hay tiempo para más, querida mía. Con amor se despide, siempre tuyo:
Guillaume Roland Deugeudon, teniente de navío del Assuré. Naufragado en Ceuta.

Por:Revista divulgativa de historia naval en internet

PLAZA DE TOROS DE CETRA 1934


 El domingo 5 de agosto de 1934 fue uno de los días más importantes de la historia cultural y festiva de Ceuta. Coincidía con el día grande de las fiestas patronales de la Virgen de África, y la jornada reunió varios acontecimientos destacados.

El hecho histórico más relevante fue el estreno del Himno de Ceuta en el Teatro Cervantes, a las 11:30 de la mañana. La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Ceuta, la Banda del Tercio y la Masa Coral del Conservatorio, dirigidas por el compositor Ángel García Ruiz, autor de la música junto con Matilde Tavera. La letra era obra del poeta Luis García Rodríguez. El acto fue retransmitido en directo por Radio Ceuta EAJ-46, una de las primeras emisoras de la ciudad. 

Por la tarde se celebró la tradicional corrida de toros de la Feria de Ceuta. El cartel estaba formado por:

• Cayetano Ordóñez "Niño de la Palma" 

• Vicente Barrera 

• Enrique Torres 

Fue uno de los grandes atractivos de las fiestas y reunió a un numeroso público llegado tanto de Ceuta como del Protectorado español en Marruecos. El festejo fue ampliamente anunciado en la prensa de la época. 

La ciudad vivía los actos en honor de Santa María de África, patrona de Ceuta. Durante esos días se desarrollaban verbenas, conciertos, recepciones oficiales y otros actos religiosos y populares que convertían el 5 de agosto en la jornada central de la feria. 

El 5 de agosto de 1934 es recordado especialmente porque confluyeron:

• el estreno público del Himno de Ceuta; 

• una corrida de toros de gran categoría, con el Niño de la Palma, Vicente Barrera y Enrique Torres; 

• y la celebración del día de la patrona, la Virgen de África.

CEUTAYSUS7MONTES

CERVEZA AFRICA STAR....CEUTA


 

  • El mercado exterior se redujo de forma drástica al encontrarse con una competencia de origen francés fuertemente asentada en el país vecino.
  • A pesar de que su maquinaria y tecnología permitían una producción potencial muy alta (unos 200.000 hectolitros anuales), la realidad del mercado local hizo que se estabilizara en torno a una cuarta parte de su capacidad (unos 50.000 hectolitros al año).

Su producto estrella fue la cerveza África Star, elaborada en variedades como Pilsen, Extra Fine, Olsen o Leda. Siguiendo la tradición del grupo, también se embotelló allí temporalmente la clásica Estrella Dorada. Durante más de tres décadas, fue considerada el buque insignia de la industria local y un producto con un sabor muy querido y recordado por los ceutíes.

  • El fin de una era: Tras 35 años de actividad ininterrumpida, la fábrica cerró sus puertas definitivamente en octubre de 1992, poniendo fin a la industria cervecera a gran escala en la ciudad.

ceuta star

  • La sociedad se disolvió formalmente a mediados de los 90 y el edificio fue volado y derruido el 13 de mayo de 1994. Incluso su icónica chimenea acabó siendo demolida.

Coleccionismo Serigrafiadas.

  • Sobre el solar que ocupaba la antigua fábrica se construyó posteriormente un área industrial que, a modo de homenaje histórico, fue bautizada como el Polígono Industrial "La Chimenea". Además, las botellas y chapas serigrafiadas de La Estrella de África siguen siendo hoy en día piezas de coleccionismo muy valoradas.
  • ceutaysus7montes

 

¿CEUTÍ O CABALLA?

 HISTORIAS DEL AYER...POR  José Mª  Fortes Castillo

Me contaba mi abuelo José, que cuando el inicio de sus venidas a Ceuta para pescar allá por el año 1904, en Ceuta, los africanos, que así llamaban los pescadores venidos de la Península a los nativos, utilizaban el sistema de pesca denominado “la espera”. Este sistema consistía en estar sentado en una atalaya o montículo de manera que pudiera otear la mar y detectar “las manchas” o los pájaros-las aves marinas que acuden a devorar los peces-. A estas acumulaciones de peces la denominaban «arda*», que podían ser de boquerones, jureles, sardinas o caballas generalmente.
    La población marinera se concentraba en la zona comprendida entre Puente Almina-hoy Plaza de la Constitución- y Puente del Cristo.
    Desde Puente Almina hasta levante, la orilla era escabrosa y poco apta para el varado de busetas-tipo de bote muy utilizado por entonces-. Desde Puente del Cristo a poniente, está limitado por el Foso y el puente levadizo, que a la caída de la tarde se elevaba aislando a Ceuta del resto del continente.
    En la Bahía Norte, el mayor número de embarcaciones estaban varadas en los bajos del Puente Almina, en la playita del Foso-donde estuvo últimamente el CAS, con anterioridad playa del Ceutí, y más antiguo aún, allí estuvo ubicado un tintero de artes de pesca  y la vivienda de Sebastián López-. En la Bahía Sur, era la Ribera el lugar de varado, a la espera de que los oteadores descubrieran los peces para a toda prisa botar la embarcación e ir a su captura.  
    La zona comprendida de Puente Almina, Rebellín, Marina y Paseo de Colón, era el lugar de residencia del resto de  los habitantes de la ciudad, como funcionarios militares, comerciantes y gentes de oficios de la época. Éstos, cuando pasaban por la calle de la Muralla-Paseo de las Palmeras,- o por la Brecha-calle Independencia-, y veían a cualquier oteador solían preguntar: ¿esperando las caballas? En esos tiempos la abundancia de estos especímenes era notable. Luego en referencia a ellos, solían decir:  «¡ Los de las caballas!..».y poco a poco fue derivando en: ¡los caballas!...
    En cierta ocasión, comentándolo con don José García Cosío, este me confirmó la teoría; y así  efectivamente, a la población marinera ubicada entre Puente y Puente, el resto de ceutíes los llamaban caballas; apodo que con el tiempo se fue generalizando y hoy, aunque nos lo llamen a todos los nacidos en esta tierra, es un título selecto que no todos poseen.

RECREACION DE LO QUE PUDO SER CEUTA EN TIEMPOS ROMANOS (IA)


 

Viajar en el tiempo a la Ceuta romana —conocida entonces como Septem Fratres (Siete Hermanos, en alusión a las siete colinas de la zona)— es imaginar un enclave estratégico vibrante, mitad base militar y mitad próspero centro industrial.

Durante el Imperio romano, especialmente a partir del siglo I d.C. tras la anexión de la provincia de Mauretania Tingitana, Ceuta no era una gran metrópolis de mármol como Roma, sino un puerto vital que conectaba el Atlántico y el Mediterráneo.

Así era la vida y el paisaje de la Ceuta romana:

1. El Paisaje Urbano y Militar

La ciudad romana se asentaba principalmente en el istmo (la zona de la Almina). No te imaginarías grandes anfiteatros, sino una fisonomía muy funcional:

  • El Núcleo Urbano: Estaba protegido y organizado. Contaba con los elementos típicos de una urbe romana: calles ordenadas, viviendas (domus), una zona de foro o mercado y, por supuesto, termas públicas (cuyos restos, de hecho, se pueden visitar hoy en día en la calle Francisco Lería y Ortiz).
  • Base Naval y Militar: Su posición en el Estrecho de Gibraltar la convertía en un punto estratégico clave para controlar la piratería y asegurar el paso de las flotas imperiales. Había un fuerte destacamento militar y un puerto activo.

2. El Motor Económico: El Garum y la Salazón

Si algo definía a Septem Fratres era el olor a mar y a industria. Ceuta era una de las grandes factorías de salazón de pescado del imperio.

  • Las Factorías: La costa estaba repleta de piletas de piedra donde se maceraba el pescado. El complejo de salazón de la plaza de la Constitución es un reflejo perfecto de esta época.
  • El "Oro Líquido" de Roma: Allí se producía el famoso garum, una salsa de vísceras de pescado fermentadas que volvía locos a los romanos y que se exportaba en anfóreas a todos los rincones del Imperio, desde las mesas de los senadores en Roma hasta los campamentos en Germania.

3. Sociedad y Vida Cotidiana

La población de Ceuta era un auténtico crisol de culturas:

  • Una Población Mixta: En sus calles se cruzaban militares y marineros romanos, comerciantes fenicios y sirios, y la población local mauritana (bereber).
  • Religión: Se rendía culto a los dioses del panteón romano (Júpiter, Juno, Minerva), pero también a deidades norteafricanas y, más tarde, con la llegada del Bajo Imperio (siglos III y IV d.C.), el cristianismo empezó a ganar muchísima fuerza, convirtiendo a la ciudad en una de las sedes episcopales tempranas de la región.

4. El Origen del Nombre

Como curiosidad, el nombre actual "Ceuta" evoluciona directamente del latín. Los romanos llamaban a los accidentes geográficos de la península de Almina los Septem Fratres. Con el tiempo, la fonética evolucionó: Septem $\rightarrow$ Septa $\rightarrow$ Sebta (en árabe) $\rightarrow$ Ceuta.

En resumen: La Ceuta romana era un lugar bullicioso, con aroma a salitre y garum, donde el latín se mezclaba con dialectos norteafricanos, y donde los soldados vigilaban el Estrecho mientras los barcos cargaban ánforas destinadas a alimentar al mismísimo corazón de Roma.

¿Te interesa saber más sobre algún aspecto concreto, como los restos arqueológicos que aún se conservan en la ciudad o cómo se fabricaba el garum?

MAPA DE CEUTA..PARIS, 1764


MAPA DE CEUTA Y SU BAHÍA ,ORIGINAL, PARIS, 1764, BELLIN, ESPLÉNDIDO COLOREADO
http://www.todocoleccion.net/

El mapa pertenece a la obra titulada “Le Petit Atlas Maritime...” realizada en París por Jacques Nicolas Bellin en 1764, mapa grabado por J. Arrivet.
 Jacques Nicolas Bellin (1703-1772) estuvo durante más de cincuenta años al servicio de la marina francesa, donde fue nombrado Primer Ingeniero Hidrográfico de la marina francesa, también fue nombrado Cartógrafo del Rey, sin lugar a dudas el mejor cartógrafo de la Francia del XVIII.
Interesante mapa con un bonito coloreado incluye una bonita cartela que encierra el título y un escala de distancias, el mapa recoge la una rosa de los vientos y recoge la profundidad de las aguas en la rada.




BAÑOS ARABES EN CEUTA


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Los Baños Árabes de Ceuta, conocidos también como el hammam de la Plaza de la Paz, constituyen uno de los tesoros arqueológicos e históricos más importantes de la ciudad.

  • Su construcción original comenzó entre los siglos XII y XIII sobre los restos de viviendas anteriores del siglo XI. En esta primera fase, de época almohade, se edificó el núcleo principal.
  • Debido al aumento de población en Ceuta (en gran parte por el éxodo de habitantes procedentes de la península ibérica), el edificio se quedó pequeño. Durante el período meriní se realizó una notable ampliación hacia el oeste, modificando y agrandando la sala fría.
  •  Con la conquista portuguesa de la ciudad en 1415, el edificio perdió su función original. Sus ricos materiales, como los suelos, columnas y capiteles de mármol, fueron expoliados para ser reutilizados en otras construcciones.
  •  A partir de finales del siglo XVII, coincidiendo con el largo asedio de la ciudad por el sultán Mulay Ismail, las salas abovedadas se aprovecharon de forma muy mundana, sirviendo como almacenes y establos. Con el tiempo, en el siglo XIX, se llegaron a edificar viviendas encima, ocultándolos por completo.
  •  A mediados de la década de 1960, al demolerse esas viviendas decimonónicas, el investigador Carlos Posac descubrió las estructuras ocultas de los baños. Tras varias campañas arqueológicas (especialmente las de 2000 y 2004), el espacio fue restaurado exhaustivamente e inaugurado para su visita pública en 2006. En 2007 fueron declarados formalmente Bien de Interés Cultural (BIC).

Conceptualmente, estos baños son herederos de las antiguas termas romanas. Su uso no solo respondía a necesidades higiénico-sanitarias, sino que cumplía una función primordial de purificación religiosa (abluciones islámicas) y de reunión social.

El circuito arquitectónico se dividía en cinco zonas consecutivas:

  1.  Era la zona de recepción. Contaba con un pórtico con columnas y las letrinas se disponían en su lado sur. Bajo este patio se excavó un enorme aljibe con capacidad para almacenar unos 100 metros cúbicos de agua que se nutría de manantiales cercanos.
  2. El espacio de aclimatación. Originalmente era una sala rectangular con bóveda de cañón y luceras cuadrangulares para dejar pasar la luz. En la ampliación del siglo XIV se le añadió un ala con luceras en forma de estrella, bóvedas de aristas y suelos de mármol. Albergaba una pequeña fuente alimentada por el aljibe.
  3.  Era la habitación central y de tránsito, donde los usuarios pasaban la mayor parte del tiempo charlando o recibiendo masajes. El techo cuenta con una bóveda de cañón con tragaluces.
  4.  La estancia más compleja a nivel de ingeniería. El suelo no tocaba directamente la tierra, sino que estaba suspendido sobre pilares de ladrillo de 1,60 metros de altura (un sistema conocido como hipocausto). Por debajo circulaba el aire caliente proveniente del horno. Además, el calor subía por tubos cerámicos integrados vertical y horizontalmente en las paredes. Al arrojar agua sobre el suelo ardiente, se generaba el vapor denso característico.
  5.  Situada en el exterior, compuesta por el horno, la caldera y una leñera para el almacenamiento del combustible.

 

  • : Se localizan en pleno centro, en la Plaza de la Paz, junto al Paseo de la Marina Española.
  • Acceso: Su entrada es gratuita. Aunque los horarios pueden variar según la temporada o requerir reserva previa (gestión que se puede consultar directamente en la Oficina de Turismo de Ceuta), suelen abrir de tarde de lunes a viernes, ofreciendo una experiencia muy didáctica gracias a los paneles informativos y a los restos arqueológicos expuestos en su interior.
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