Cada 13 de junio (que
es día festivo local en la ciudad), miles de ceutíes de todas las edades,
orígenes y confesiones suben al emblemático Monte Hacho para
participar en una jornada que combina la devoción mariano-franciscana con un
ambiente de convivencia campestre inigualable.
Los aspectos históricos, rituales
y tradicionales más destacados de esta gran fiesta ceutí son:
La devoción por San Antonio de
Padua en Ceuta es de las más antiguas de la ciudad, remontándose directamente a
la conquista portuguesa de 1415. Al ser San Antonio nacido en Lisboa
y pertenecer a la orden franciscana (cuyos capellanes viajaban con la flota
lusa), los nuevos habitantes introdujeron su fervor de inmediato. De
hecho, la festividad ya aparecía catalogada como día festivo oficial en las
Constituciones Sinodales de la diócesis en 1553.
Ubicada en lo alto del Monte
Hacho, la Ermita de San Antonio es el edificio de culto cristiano con
actividad ininterrumpida más antiguo de Ceuta (hay constancia de retiros
espirituales en ella desde el siglo XVI).
La cofradía que la custodia se
fundó en 1645. La talla del Santo que se venera en su interior es una joya
de tamaño mediano del siglo XVII, de origen portugués, que sostiene al Niño
Jesús y viste hábito franciscano.
La religiosidad popular ha
dotado a esta romería de tradiciones únicas que se transmiten de generación en
generación:
- Los
Panecillos de San Antonio: Es quizás la tradición más masiva.
Durante la jornada se reparten miles de pequeños panecillos bendecidos.
Cuenta la tradición local que los caballas guardan este panecillo en un
lugar reservado de sus casas durante todo el año para atraer la buena
suerte y asegurarse de que "no falte el pan" en el hogar. Al año
siguiente, coincidiendo con la noche de San Juan, el pan viejo se suele
lanzar al mar para cerrar el ciclo.
- El
Santo "Casamentero" y la Cruz del Suelo: A San Antonio
se le conoce popularmente por ayudar a encontrar pareja. En Ceuta, esto se
traduce en un ritual de lo más pintoresco: en el suelo del presbiterio de
la ermita hay una cruz, y la tradición dicta que las jóvenes casaderas o
las personas que buscan amor deben pasar o sentar su trasero tres
veces sobre esa cruz mientras le piden el favor al Santo.
Aunque la Cofradía celebra días
previos de Triduo, el día grande es el 13 de junio:
- La
Subida: Muchos devotos cumplen sus promesas subiendo a pie los mil
metros de distancia (y 130 metros de desnivel) que separan las puertas del
Parque de San Amaro de la Ermita del Santo.
- La
Misa y Procesión: Se celebra una solemne misa al aire libre en
las explanadas de la ermita y, acto seguido, la imagen de San Antonio sale
en procesión por los aledaños del pinar del Monte Hacho, acompañada por
cientos de fieles, cantos y vivas.
- La
Fiesta Popular: Tras los actos religiosos, los pinos y miradores
del Hacho se convierten en una gigantesca corrala popular. La Ciudad
Autónoma y los centros vecinales organizan degustaciones gastronómicas (es
clásica la paella gigante), se instalan puestos de feriantes, hay
actuaciones musicales y las familias pasan la tarde de picnic compartiendo
comida en un ambiente festivo que da, de manera extraoficial, la
bienvenida al verano
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