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ARTICULO DESTACADO
CEUTA EN 1416
Francisco José Cabello Sanchez ESTE GRABADO REPRESENTA LA CIUDAD DE CEUTA EN 1416 ( TOMADO DE LA CARTA AFRICAE NOVA DESCRIPTIO ). UN AÑO ...
Leyenda de la sirena de Punta Almina
ESCRITO POR JOSÉ MARIA FORTES CASTILLO.....EL FARODIGITAL.ES/ En mi niñez, los viejos pescadores de Ceuta, hablaban sobre los múltiples encuentros que muchos años antes, habían tenido con las focas monje, que tan abundantes eran en las piedras existentes en los bajos del faro y más concretamente en el área conocida como “La sirena”,
EL PUENTE FANTASMA DEL ESTRECHO...
SEPTEM FRATRES
SEPTEM FRATRES, -es decir siete hermanos- aplicado según testimonios de fuentes latinas, que se levantan en el área occidental de la Península de la Almina. Con idéntica en los escritos griegos, se las denomina colectivamente, Hepta Adelphoi. Pomponio Mela que por haber nacido en la orilla Norte del Estrecho de Gibraltar, tuvo sin duda, ocasión de contemplar en los días de buena visibilidad aquellos siete altozanos, explica que tenía considerable altura y colocados en fila, con perfiles casi simétricos, producían la impresión de ser una obra artificial. Por su número merecieron la calificación de Siete y por su similitud, de Hermanos. ("Panorama Mitológico de Ceuta" por Carlos Posac Mon
José Enrique Rosende Martínez. Ceuta
Esta escultura está situada en el Muelle de España y es un homenaje a José Enrique Rosende Martínez, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos que fue Director del Puerto de Ceuta desde 1904 hasta 1929. En 1928, fue nombrado Presidente de la Junta Municipal cívico-militar, cargo que desempeñó hasta la proclamación de la II República en 1931, momento en que fue designado Alcalde de Ceuta el jefe de los Republicanos, el médico Antonio López Sánchez-Prado. La escultura, un busto en bronce, es obra del escultor Bonifacio López Torvizco y se inauguró en 1963......fuente:ceutaturistica.com
Marcelo Villeval Gaitán .Primer legionario
El primer legionario español. Se llamaba Marcelo Villeval Gaitán y era natural de la ciudad de Ceuta. Villeval, era un tío con unos dídimos muy bien puestos, lo que le llevo a ascender a suboficial en muy poco tiempo y siempre por méritos de guerra. Era el primer todo por muy arriesgado que ello fuera y, claro, acabó cayendo muerto en el desembarco de Alhucemas en 1925.
El último general de la República Española
Antonio Escobar Huerta nacio en Ceuta, 14 de noviembre de 1879 — fallecio Barcelona, 8 de febrero de 1940). Fue un militar español miembro de la Guardia Civil. Figuró en la Guerra Civil como defensor de la II República. El General “olvidado”, o el “muy católico” General son algunos de los sobrenombres con los que, muy raramente, se hace referencia a Antonio Escobar Huerta (“La guerra del general Escobar” de Olaizola, premio Planeta de 1983, y “Entre la cruz y la República” de Arasa, entre las pocas
La tradicional salva volverá a escucharse en Ceuta desde la fortaleza de El Hacho
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CARLOS CORDERO EDITOR
carloscordero35@hotmail.com
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Ceuta, la ciudad fantasma
VOCES EN EL CINE EL CORTIJO...CEUTA
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HISTORIAS DE CARLOS CORDERO
Esta
historia nos traslada a una Ceuta que ya no existe, la de los cines de verano
bajo las estrellas y las huertas que escondían secretos bajo sus raíces. El
escenario del Cine El Cortijo es icónico, pero lo que ocurría tras el
telón, en la intimidad de la Huerta Rufino, cruza la línea de lo
puramente cinematográfico para entrar en el terreno de lo paranormal.
En 1955, el Cine El Cortijo era el epicentro de la ilusión en Ceuta. Mientras en la pantalla se proyectaban romances y aventuras, a escasos metros, tras el muro que sostenía las imágenes, la realidad de la señora Emilia se resquebrajaba. A sus setenta años, Emilia era una mujer de paz, una vecina de las de siempre, cuya palabra nunca se había puesto en duda... hasta que empezaron los ruidos.
Al principio,
los vecinos de la barriada sonreían con condescendencia.
Cosas de la
edad, Emilia le decían,
cuando ella bajaba a la calle con los ojos hundidos por el insomnio, jurando
que su casa se había llenado de voces invisibles.
Pero el fenómeno
no tardó en volverse innegable. Ya no eran solo susurros; era el sonido
metálico y rítmico de cadenas arrastrándose por el suelo de madera,
golpes secos en paredes donde no había nadie y un frío que no pertenecía al
verano de Ceuta. El escepticismo de la barriada se transformó en un silencio
aterrador cuando los más jóvenes, picados por la curiosidad, entraron en la
vivienda y escucharon con sus propios oídos aquello que la anciana denunciaba.
La casa de
Emilia no era solo una casa; era un portal a algo antiguo que reclamaba su
espacio. La presión fue tal, y el espanto tan constante, que la mujer —que
había vivido allí toda su vida— tuvo que recoger sus pocas pertenencias y
abandonar el lugar para siempre.
La casa
quedó deshabitada, convirtiéndose en un esqueleto de paredes mudas que nadie se
atrevió a volver a ocupar. Con el tiempo, la explicación al tormento de Emilia
emergió de la misma tierra. En la Huerta Rufino, donde se levantaba la
vivienda, las excavaciones posteriores sacaron a la luz restos antiguos,
necrópolis y vestigios de civilizaciones pasadas que yacían bajo el suelo.
Muchos dicen
hoy que Emilia no deliraba, sino que su hogar estaba construido sobre el
descanso perturbado de quienes habitaron Ceuta siglos atrás. Aquellas cadenas y
voces no eran más que el eco de una historia olvidada que decidió despertar
justo detrás de la pantalla de un cine de verano.
Es
fascinante cómo la arqueología termina, años después, dándole la razón a
"los locos". Aquella zona de la Huerta Rufino siempre ha tenido una
energía especial, ¿verdad? Es casi como si la historia de Ceuta estuviera
estratificada: una capa de cine, una de misterio y otra de historia antigua.
CarlosCordero...
Leyenda de la sirena de Punta Almina
En la mente de la gran mayoría, las sirenas son criaturas totalmente fantásticas, pero hay evidencias físicas de la existencias de estos seres, que son algo más que conjeturas científicas o simple delirio de antiguos y supersticiosos marineros. que confundían los pinnípedos marinos con la mujer con cola de pez.
Uno de los pasajes más célebres de la Odisea de Homero, fueron las sirenas que cantaron a Ulises y les invitaban a parar su nave e ir hacia ellas, cuando atado al mástil de su barco, cruzó por el sur de la bahía de Nápoles, en el estrecho que separa la isla de Capri de la costa italiana.
En Cantabria es famosa la historia de la "Sirenuca". Antes de ser sirena era una joven bellísima. Su gran afición era permanecer todo el tiempo que le era posible, en los acantilados. Su madre harta de que se escapara de casa para ir siempre al mismo lugar, cierto día le gritó "Permítalo Dios que te vuelvas pez", y así sucedió. Desde entonces vaga por todo el litoral cántabro y alerta a los marineros que se acercan peligrosamente a los acantilados.
En el País Vasco son muy populares las "Arrainandereak" que significa mujeres-pez.
La zona de rocas que en Ceuta conocemos como "La Sirena", es probable que deba su nombre a la colonia de focas que allí vivieron hasta el inicio del siglo XX, o a la historia de una bella sirena que vivió en ese mismo lugar.
Hace muchos, muchos años, cuando Ceuta era un presidio, donde los reclusos menos peligrosos, andaban libre por la Almina y estaban obligados a pernoctar, en la fortaleza del Hacho, sucedió esta historia que os voy a contar:
Uno de aquellos presos llamado Néstor, cumplió condena y ante la falta de medios económicos, porque era muy pobre, no pudo embarcar para ir a la Península y tuvo que quedarse aquí.
Su condición de antiguo presidario, le cerraba todas las puertas cuando solicitaba algún trabajo. Dado su estado de pobreza, no tuvo otro remedio que sobrevivir, mariscando mejillones, lapas y percebes que por entonces, eran muy abundante en las piedras que hay más allá de San Amaro, para posteriormente venderlo en la ciudad. Otro lugar que frecuentaba para abastecerse del rico marisco, era los arrecifes de la Puntilla, pero era entre el Odión y Punta Almina donde se daban los más grandes y sabrosos de toda esta costa. Es por eso, que no era raro verlo frecuentar ese lugar en busca del tan necesitado sustento.
Cierto día, estando en aquellas piedras mariscando y lamentándose en voz alta de sus desdichas y penurias, vio removerse bruscamente el agua y de ella surgió la figura de una bellísima sirena. Néstor quedó maravillado ante singular belleza. Estaba recostada sobre una piedra, dejando entrever sus desnudos pechos, entre los largos cabellos de un intenso color negro azabache que adornaba con una diadema, hecha de pequeñas estrellitas de mar, perlas y corales.
Con voz dulce y armoniosa le dijo suavemente:
-Llevo observándote mucho tiempo y sé de tus calamidades. Me llamo Nala y te quiero ayudar, pero con una condición; que te cases conmigo. No inmediatamente, te daré un año para que lo pienses y así puedas comprobar lo feliz que serás a mi lado.
-Acepto siempre que sea verdad que me vas a ayudar como has prometido.
Respondió el hombre.
Desde aquel día, el expresidiario no dejó de acudir a la cita con la hermosa sirena, y aquel hermoso lugar, fue testigo de veladas interminables, donde a la luz de la luna, dos jóvenes corazones se entregaban el uno al otro, con una pasión sin freno y plenos de felicidad. Pasado estos momentos, ella le hacía la entrega de varias monedas de oro y plata. Aquel dinero que la bella sirena Nala entregaba a su amante, poco a poco, fue convirtiendo a Néstor en un ciudadano de los más ricos de Ceuta. Con el poder de su dinero, se fue introduciendo en la sociedad ceutí. Los que antes le volvían la cara por su pobreza y condición de expresidiario, ahora lo halagaban y querían ser sus amigos.
Fueron pasando los meses y Néstor cada vez más introducido en la alta burguesía y cada vez más rico, le resultaba incómodo visitar diariamente a la bella sirena.
Las visitas se hacían cada vez más espaciosas, haciendo prácticas de la mentira para justificar su no asistencia a la cita.
La verdad es que se sentía mucho más a gusto, junto a una joven señorita de la sociedad local, hasta que al poco tiempo por toda la ciudad, corrió como pólvora la noticia de la boda de Néstor con la señorita ceutí.
Aquel ingrato amante, contrajo matrimonio con la noble dama, olvidando a Nala y su promesa.
La bella sirena, recostada en la misma roca donde conoció a su amante, le esperaba inútilmente todos los días. La tristeza fue llenando poco a poco su corazón, Hasta que el día que se cumplía un año del primer encuentro y convencida ya, que su enamorado jamás vendría por ella, se adentró en la soledad del mar, se sumergió en él sin que hasta ahora, nadie la haya vuelto a ver surcar las olas.
Dicen algunos lugareños, que a veces, en los melancólicos días de otoño, al atardecer, en los acantilados que dan al mar, si pones atención, tal vez, escuches algunos lamentos de aquella antigua tristeza, que la brisa del mar hace confundir, al balancear los altos pinos del Hacho.
Desde entonces, y en homenaje a la tremenda pasión que se vivió en aquellas rocas y donde se demostró que una vez más la ambición venció al amor, el lugar fue conocido como LAS PIEDRAS DE LA SIRENA.
APARICION DE SANCHEZ PRADOS
HISTORIAS DE CARLOS CORDERO
El asfalto
que serpentea hacia el Cementerio de Santa Catalina tiene un brillo
especial bajo la luz mortecina del atardecer ceutí. No es solo el salitre del
Estrecho; es la pesadez de los siglos que parecen acumularse en esa curva donde
el viento de Levante castiga con más fuerza.
Aquella
tarde, el caminante —un hombre de mirada entrenada por los años de servicio en
la Policía Nacional— avanzaba con el paso rítmico de quien busca despejar la
mente. Sin embargo, el aire se volvió denso, casi sólido, justo antes de que
apareciera la silueta.
A la altura
de la carretera del camposanto, una figura emergió de la bruma. Era un hombre
menudo, de porte distinguido pero anacrónico. Al cruzarse, sus miradas se
anclaron un segundo. Los ojos del desconocido no eran de este tiempo: tenían
una profundidad acuosa, una mezcla de infinita fatiga y una benevolencia
que resultaba casi hiriente.—Buenas tardes nos dé Dios —susurró el extraño con
un leve cabeceo.
El policía
asintió, extrañado por el tono de voz, que sonaba como un disco de gramófono
rayado por el tiempo. Siguió caminando, pero un cosquilleo eléctrico le
recorrió la nuca. Aquel hombre vestía un traje oscuro de corte impecable, una
pajarita perfectamente anudada y portaba un maletín de cuero gastado que ya no
se veía en las tiendas de la calle Real.
Al dar la
vuelta para regresar a la ciudad, el policía volvió a verlo. Estaba allí,
parado frente al horizonte donde el Mediterráneo se funde con el cielo. Las
vestimentas, que antes parecían "raras", ahora le resultaban imposibles.
El tejido no ondeaba con el viento; parecía tallado en la misma piedra de la
muralla.
El caminante
aceleró el paso, sintiendo que el espacio entre ambos se contraía de forma
antinatural. No hubo segundo saludo. Solo el silencio sepulcral de la carretera
y el eco de sus propios pasos contra el suelo.
Durante
días, la imagen de aquel rostro no abandonó sus sueños. Había algo en la frente
despejada, en la forma de la mandíbula y en esa mirada de "médico que ha
visto demasiada muerte" que le resultaba familiar.
Fue una
tarde de lluvia, mientras paseaba frente al Ayuntamiento, cuando se
detuvo en seco ante la estatua de bronce. El corazón le dio un vuelco que le
robó el aliento.
No era un
parecido. No era una coincidencia. Eran los mismos ojos que lo habían saludado
camino al cementerio.
Era Don Antonio
López Sánchez-Prados. El alcalde, el médico, el mártir. El hombre que,
ochenta años después de que los fusiles callaran su voz, parecía seguir
recorriendo el camino hacia el descanso eterno, maletín en mano, asegurándose
de que su Ceuta seguía respirando bajo la vigilancia de los vivos.
El policía
guardó silencio, sabiendo que en esta ciudad, hay verdades que solo se susurran
cuando el sol se esconde tras el monte Hacho.
¿Te imaginas
la sensación de ese hombre al ver la estatua y comprender que el
"desconocido" llevaba muerto casi un siglo?
CarlosCordero....
EL MONSTRUO DE LA ALMADRABA..ceuta y sus 7 montes
Esta historia es puro sabor a salitre y misterio antiguo. En
el barrio de La Almadraba,
donde el mar no es un paisaje sino una forma de vida, los relatos de los años
50 y 60 tienen esa pátina de leyenda que solo el Estrecho sabe fabricar.
En la Ceuta
de los años 50, cuando el motor de las pateras era el brazo y el sudor, un
pescador de La Almadraba se aventuró mar adentro en busca de la plata roja de
los besugos. El mar estaba en calma, una balsa de aceite que escondía secretos
que la luz del sol no lograba iluminar.
El hombre
trabajaba con la parsimonia del oficio. Echaba el aparejo, cobraba la pieza y
la arrojaba a la pesquera. Pero algo no cuadraba. Cada vez que bajaba la vista,
el montón de peces parecía menguar.
No puede ser se decía,
frotándose los ojos cansados. Juraría
que había más.
Desconcertado,
decidió no apartar la vista de su botín. Y entonces, el aire se volvió pesado.
Por el costado de la madera vieja de la patera, el agua se rompió sin hacer
ruido. De las profundidades emergió algo que no pertenecía al mundo de los
hombres: una mano negra, de
dedos largos y piel escamosa, que se aferró a la borda con una fuerza
ancestral.
Ante su
mirada petrificada, la extremidad tanteó el aire, atrapó un besugo con
precisión quirúrgica y volvió a hundirse en el azul oscuro.
El terror,
ese que hiela la sangre incluso bajo el sol de África, le dio la fuerza
necesaria para agarrar los remos. Bogó con la desesperación de quien huye de la
muerte misma, sintiendo que algo lo observaba desde el fondo. Al llegar a la
arena de La Almadraba, se desplomó jadeante, con los ojos desorbitados:
¡Un monstruo! ¡Un monstruo marino! gritaba, mientras los vecinos acudían a socorrerlo.
Los vecinos,
intentando devolver la cordura al barrio, hablaron de una foca monje o de un
lobo marino descarado. Eran tiempos en los que todavía quedaban colonias de
estos animales en el litoral ceutí, y su inteligencia para "robar"
capturas era bien conocida.
Pero, ¿qué
sé yo al respecto?
La ciencia
diría que fue una Monachus monachus (foca monje), cuya aleta oscura y
destreza pueden confundir a un hombre aterrado. Sin embargo, en un lugar como
Ceuta, donde las corrientes del Atlántico y el Mediterráneo se baten en duelo,
el folklore prefiere otras respuestas. Los antiguos hablaban de los "Hombres-Pez"
o de criaturas de las profundidades que, aburridas de la soledad del abismo,
subían a cobrar su tributo a los vivos.
Aquella mano
escamosa se llevó los besugos, pero le dejó al pescador una historia que ni
toda la arena de La Almadraba podrá enterrar. ¿Foca o demonio? En el
Estrecho, a veces, la respuesta depende de cuánta fe tengas en el misterio.
La Centinela de las Alturas: El Mandato de Aranguren
En el
corazón de Ceuta, donde la montaña se funde con el cielo del Estrecho, existe
un lugar que desafía el paso del tiempo y la lógica de la ciudad moderna: el
monte Aranguren. No es solo un paraje de pinos y senderos; para muchos, es
un santuario al aire libre custodiado por la bruma.
La crónica
de este misterio comenzó hace años, tras las puertas cerradas de un hogar
ceutí. La historia cuenta que, en la quietud de su domicilio, una mujer recibió
una visita que cambiaría su vida para siempre. Sin heraldos ni multitudes, la
Virgen se le manifestó con una petición clara y directa, debía ascender
cada sábado a lo más alto del monte para interceder por una humanidad herida.
Desde aquel
encuentro sobrenatural, la ladera de Aranguren se transforma cada semana. Lo
que comenzó como la devoción solitaria de una mujer obedeciendo una revelación,
se ha convertido en un peregrinaje silencioso y constante.
Allí, frente a la pequeña efigie de la Virgen de Aranguren, los fieles se agrupan formando un círculo de oración. No buscan milagros personales ni riquezas; su letanía es un ruego por las desgracias del mundo, una plegaria altruista que busca sanar los conflictos y el sufrimiento global.
No importa si el levante sopla con furia o si el sol de justicia abrasa la piedra. Cada sábado, la mujer que recibió el mensaje original encabeza el ascenso, cumpliendo una promesa que ya es parte de la identidad espiritual de la ciudad.
A diferencia de otros cultos, lo de Aranguren mantiene un aire de sobriedad y misterio. Es una fe que no necesita templos de piedra ni grandes ceremonias; le basta con el horizonte del mar y la fe de quienes suben buscando paz.
Para los ceutíes, este rincón del monte representa un pulmón espiritual. Es el lugar donde el ruido de la ciudad se apaga y las oraciones parecen llegar antes al cielo, elevadas por el viento constante que azota la cima. Es la historia de una mujer que escuchó una voz en su salón y terminó moviendo la fe de todo un pueblo hacia las alturas.
carlosCordero
El Salvador del mixto de Cal y Cemento
Historias de Carlos Cordero
Aquella
noche de 1980, el levante soplaba con la timidez justa para no castigar,
dejando que el calor del verano se instalara en las esquinas del barrio del
Mixto. En la "placilla", el mercado de abastos que servía de
corazón y confesionario a los vecinos, el aire parecía vibrar con una
electricidad distinta. No era el bullicio habitual de las redes de pesca o el
trasiego de la fruta; era el preludio de un milagro.De pronto, un grito rasgó
el sopor de la velada:
¡Lo he visto! ¡He visto a Jesús!La voz de la niña, aguda y cargada de una certeza que solo la infancia posee, atrajo a los vecinos como si fuera un imán. En una de las paredes laterales de la plaza, bañada por la luz amarillenta y mortecina de una farola, emergió la visión.
Al principio, era solo una mancha difusa, pero a medida que los ojos se forzaban y la fe se contagiaba, los rasgos se volvieron nítidos. Allí estaba Él el rostro alargado, la mirada profunda y una barba profética que parecía brotar de la misma cal.
El barrio se transformó en un templo al aire libre. La noticia corrió por las callejuelas del Mixto más rápido que el aroma del pescado fresco.
Hombres y mujeres se dejaban caer de rodillas sobre el cemento caliente, con los rosarios enredados en dedos temblorosos.
.Hubo quienes juraron sentir un calor celestial, otros entraron en trances silenciosos, con la mirada perdida en aquel fresco improvisado que la divinidad había decidido regalarles en una humilde pared de barrio.
Durante días, el trasiego comercial de la placilla se tiñó de un respeto místico. El Mixto ya no era solo Ceuta; era Tierra Santa.
Pero los
milagros, a veces, no sobreviven al regreso de las vacaciones. Una mañana, el
chirrido de una persiana metálica marcó el fin de la era mesiánica. El guarda
del mercado, con la piel curtida por el sol y el pragmatismo de quien conoce
cada grieta de su dominio, regresaba a su puesto.Observó la multitud, los
restos de velas y a los vecinos que señalaban la pared con ojos vidriosos.
Frunció el ceño, no por revelación, sino por memoria técnica.
¿Pero qué
hacéis? gruñó,
rompiendo el hechizo.Sin ceremonia alguna, el hombre explicó la genealogía del
santo: no era un enviado del cielo, sino un vestigio de las últimas elecciones.
Un cartel de un candidato con barbas —algunos decían que era el mismísimo FRAY ARMADA o algún otro rostro de la época con aire de apóstol— que, castigado
por el sol y la lluvia, se había mimetizado con la piedra hasta parecer una
reliquia.
El guarda no
esperó a que la teología resolviera el dilema. Trajo un cubo de cal, una brocha
gorda y, con la misma parsimonia con la que se limpia un mostrador de
carnicería, comenzó a cubrir al Salvador.
Trazo tras
trazo, la divinidad desapareció bajo una capa de blanco inmaculado. La gente se
dispersó en un silencio incómodo, guardando en el bolsillo sus oraciones a
medio terminar. El Mixto volvió a ser el Mixto: un barrio con más arte que fe,
donde un candidato político pudo ser Dios durante una semana de verano, hasta
que la cal y el sentido común decidieron que ya había sido suficiente gloria
por ese año.
El caso Romasanta, el hombre-lobo..(AUDIOS) Murio en Ceuta
El puente fantasma del Estrecho...
Los cronistas árabes aseguran la existencia de un gigantesco puente sobre el Estrecho de Ceuta que fue asolado a consecuencia de una elevación de las aguas. De ser cierto, la empresa arqueológica para encontrar sus restos merecería la pena. Mariano F. Urresti
El puente fantasma del Estrecho (espaciomisterio.com)
La historiadora Julia Hernández recuerda que en el Islam existe un género literario que se ocupa de lo maravilloso. Los cristianos dirán mirabilia mundi allí donde los árabes dicen 'aya' ib o "maravillas de la creación".
La fuente diferencia dos términos para comprender el sentido de este tipo de literatura. Por un lado, el adjetivo 'ayib define, según la fuente, "todo aquel fenómeno u objeto que causa admiración del hombre porque desconoce la razón que lo motiva y para la cual no se encuentra explicación dentro del nivel de conocimiento que posee". Por otro lado, el adjetivo garib se interesa por "aquellas manifestaciones de lo maravilloso que se producen raramente y que, por tanto, se alejan de la experiencia natural".
En lo que atañe a esta colosal obra de arquitectura civil, son varios los autores musulmanes que la atribuyen al héroe Alejandro/Du l-Qarnayn, de igual manera que se ponen de acuerdo en afirmar que su destrucción fue debida a una súbita elevación de nivel de las aguas del océano y que los restos de aquella fabulosa obra aún se podían contemplar si las condiciones climáticas eran benignas.
De entre los autores que se ocupan de este hito destaca al-Idrisi, puesto que él sí conoció la zona. Asegura que la longitud del Estrecho era de 12 millas, lo que coincidiría con la dimensión del puente atribuido al héroe Du l-Qarnayn. Uno de los extremos del puente se ubicaría no lejos de la ciudad de Tánger, mientras que el extremo español no se sitúa con claridad por las fuentes. Al-Dimasqi ofrece la siguiente versión de los hechos:
"Según el relato de los matemáticos, Du l-Qarnayn llevó a cabo la construcción de este puente de la siguiente manera: en primer lugar construyó en las dos orillas, a gran profundidad y en el lugar donde las aguas son agitadas por los vientos, un muelle. Después reunió barcos y los unió entre sí con cuerdas. Una vez hecho esto, tomó cadenas de hierro y las unió a los barcos hasta que éstos formaron una cadena continua que se extendía de una orilla a otra en donde los fijó. Así, habiendo llevado otras tres líneas de cadenas, hizo dos filas de barcos que formaron un puente sólido. La distancia entre estas dos filas era de 40 codos (…) Posteriormente, cubrió el espacio ocupado por las aguas de planchas de madera unidas entre sí y tuvo cuidado de tapar las fisuras y de calafatearlo; de esta manera, parecía un colchón extendido sobre la superficie de las aguas y que ocupaba el espacio entre las dos cadenas de barcos".
El relato de la construcción prosigue:
"De igual manera, puso las bases de los pilares (…) cuya misión era soportar los arcos del puente. Entonces, los recubrió de madera hasta que ésta alcanzó la altura de una braza, bien calafateada y recubierta de hierro para, más adelante, construir dentro un cuerpo sólido de piedra y cal. De esta manera continuó elevando el cerco de madera al que llenaba de mampostería hasta que éste alcanzó el fondo del mar. (…) Tras haber construido todos los cuerpos sólidos y de haber levantado sobre ellos los pilares los reforzó con pequeñas bóvedas inaccesibles a las olas del mar y a la crecida de la marea. Dejó la construcción en este estado durante un año tras el cual regresó para completarla".
LOS VESTIGIOS DE UNA OBRA ÚNICA
El resto de la obra se desarrolló de este modo, según el cronista: "Entonces, habiendo puesto las cimbras, dio comienzo a la construcción de los arcos sobre los extremos de estos pilares. Esta fase de la construcción la terminó al año siguiente. En el curso del tercer año, levantó un puente cuya longitud era de 4000 a 4200 codos. Cuando esta obra llegó a su término el mar irrumpió y derribó todas las construcciones e inundó todas las regiones. Cuando no hay viento y la mar está en calma los navegantes (…) pueden ver todavía bajo las aguas los muros y los vestigios de este edificio".
MISTERIOS EN SAN AMARO
La leyenda cuenta que una alma en pena ronda estas calles, buscando redención o tal vez intentando comunicar un mensaje no resuelto. Los más ancianos del barrio relatan historias de tiempos pasados, donde fenómenos similares ocurrieron, siempre envueltos en un halo de misterio. Estos relatos han sido transmitidos de generación en generación, alimentando la creencia en lo paranormal y manteniendo viva la tradición oral de la comunidad.
A pesar de los temores, algunos vecinos han decidido investigar más a fondo el origen de estos llantos. Se han organizado en pequeños grupos para patrullar las calles durante la madrugada, con la esperanza de encontrar alguna explicación racional. Mientras tanto, la leyenda sigue creciendo, y la figura de la alma en pena se ha convertido en parte del folklore del barrio, uniendo a la comunidad en torno a este enigma compartido.
Carlos corder ia
MISTERIOSO DESTINO DEL GUADALETE
Al anochecer del 24 de marzo de 1954, el dragaminas Guadalete zarpaba de Ceuta para una vigilancia rutinaria que debería conducirle hasta Melilla, ciudad que nunca le vería llegar, pues se hundió trágicamente hacia las seis de la tarde del día siguiente, víctima de una serie de defectos que agudizó un fortísimo temporal de levante.
La serie de dragaminas a la que pertenecía el Guadalete fue la respuesta de la Armada a la necesidad de rastrear las miles de mina abandonadas en el mar tras las guerras mundiales y nuestra propia Guerra Civil. Basado en un diseño alemán, eran buques proyectados para las tranquilas aguas bálticas y para quemar el excelente carbón de la cuenca del Rhur. La mala calidad del carbón nacional y las agitadas aguas de nuestras costas influyeron decididamente en su amargo y triste final.La noche del 24 ya fue mala. Hacia las tres de la mañana, el jefe de máquinas se quejaba al puente de que el carbón era tierra y que una vez quemado obligaba a un esfuerzo descomunal para mantener limpios los ceniceros. Al amanecer los taquímetros de velocidad descendieron a 90 revoluciones, incapaces de mantener el régimen requerido de 120. Dada la situación, el comandante reunió a los oficiales y entre todos llegaron a la conclusión de que en esas condiciones no podrían alcanzar el puerto de Melilla, a 90 millas, ni el resguardo de Alhucemas, a 60. Lo prudente era dar media vuelta y regresar a Ceuta.Durante dos horas estuvieron intentando virar sin éxito. La mar era una montaña de espuma y las máquinas no daban revoluciones suficientes para vencerla. Las olas barrían la cubierta y el agua entraba a bordo debido a un frisado deficiente, de modo que el dragaminas se hacía más pesado con cada golpe de mar. Fue entonces cuando se perdieron las comunicaciones con tierra.En esas circunstancias, el comandante decidió jugárselo todo a una carta y se arrojaron a la caldera mesas, bancos y toda la madera que pudiera alimentar el horno. La presión subió instantáneamente y con mucho esfuerzo se pudo ganar la virada. El barco puso proa al oeste, pasando a recibir la mar de popa como los zarpazos de un lobo hambriento y avanzando a impulsos de las olas más que al de su propia propulsión. Al amanecer el timonel informó que el servomotor del timón comenzaba a fallar. Con caídas intermitentes de las revoluciones de la máquina y fallos del timón, no quedaba sino esperar el momento dramático en que coincidieran ambos fallos, lo que vino a suceder cuando apenas era posible encontrar a bordo madera con que alimentar la insaciable caldera.Cerca del mediodía se produjo el temido fallo múltiple, el barco dio una guiñada y quedó atravesado a la mar con las máquinas paradas. Las olas seguían golpeándolo con fuerza y los compartimentos más expuestos comenzaron a inundarse más allá de la capacidad de achique de las bombas eléctricas. Los marinos multiplicaban esfuerzos tratando de ganar la partida al mar y la fatiga comenzaba a hacer mella en ellos cuando, hacia la una de la tarde, vieron aparecer un buque de guerra que les enviaba señales con un proyector en medio del temporal. Con el corazón lleno de gozo les hicieron saber su desdichada situación pidiéndoles remolque, sin embargo el misterioso buque se limitó a mantenerse en las proximidades sin identificarse ni prestar ningún tipo de auxilio, desapareciendo una hora después en dirección a Gibraltar. Nunca se supo su nombre ni su bandera.Con algunos trozos secos de carbón escogido, los marinos del Guadalete consiguieron arrancar unas revoluciones a la máquina y desde la radio acertaron a comunicar la situación del barco al dragaminas Guadalhorce, pero la suerte del barco estaba echada y cuando los hornos volvieron a apagarse, la dotación se concentró en el puente esperando la orden de abandono de buque, lo que se produjo hacia las seis de la tarde, cuando la noche comenzaba a tender su negro manto sobre las encrespadas olas del océano.Para entonces los zarpazos del temporal se habían llevado todas las balsas salvavidas menos una, alrededor de la cual se concentraron los náufragos que no cabían en su interior. Extenuados físicamente, la corriente tendía a separarlos del grupo, a pesar de los esfuerzos del alférez de navío Alfonso Moreno, que empeñaba sus gastadas fuerzas en mantener el grupo unido en busca de un golpe de suerte. Fue entonces cuando lo vieron venir.Se trataba del Podestá, un buque mercante de bandera italiana que con las últimas
luces del día había atisbado unos náufragos, dirigiéndose inmediatamente hacia el grupo lanzando al mar una serie de escalas, redes y roscos salvavidas a los que los náufragos se asían como la última luz de la esperanza. Pero habían pasado demasiadas horas expuestos a un mar duro y despiadado y apenas conservaban fuerzas, por lo que, en su ascenso al Podestá, algunos caían exhaustos, arrastrando en su caída al mar a otros pobres infelices que tampoco tenían fuerzas para sostenerse. Mariano García Romeral, un contramaestre que ya se había distinguido por su compañerismo y espíritu de sacrificio mientras el barco se mantuvo a flote, luchó hasta el último suspiro tratando de ayudar a sus compañeros a subir a bordo del buque italiano, cuando al fin él mismo consiguió alcanzar la seguridad de la cubierta cayó derrengado para nunca volver a levantarse. Su certificado de defunción apuntó como causa de la muerte el agotamiento extremo.A la mañana siguiente el destructor Císcar encontró siete cadáveres flotando sobre las olas. De un total de 78 hombres, 34 murieron o desaparecieron en el Estrecho. Queda para siempre el interrogante de qué hubiera pasado si el misterioso buque que asistió en silencio a la agonía del dragaminas se hubiera decidido a cumplir con la más elemental de las leyes de auxilio en la mar. En su conciencia queda.Que descansen en paz. Los que puedan.
Barcos fantasmas más famosos de la Historia
Las historias de barcos fantasmas, sus leyendas y sus misterios han pasado de generación en generación, han superando la imaginación de cualquier hombre. Historias conocidas que siempre han estado presente y que forman parte de la tradición de los marinos.
Dejamos a continuación algunas de ellas. Barcos que desaparecieron sin saber cuales fueros exactamente las causas.Son muchas las especulaciones en cuanto a los hechos, pero cabe resaltar principalmente que pudieran haber sido victimas de fenómenos extraños.
MARY CELESTE
El Mary Celeste fue un bergantín de 31 metros de eslora y 282 toneladas de peso. El 5 de noviembre de 1872 el barco zarpó con el capitán Benjamin Spooner Briggs al mando, desde el puerto de Nueva York. La tripulación consistía en siete hombres, además de la mujer y la hija de dos años del capitán. Transportaban 1.701 barriles de alcohol industrial hasta Génova, Italia. Un mes después, el 5 de diciembre, hacia las tres de la tarde, la tripulación del Dei Gratia, un barco que navegaba desde Nueva York hasta Gibraltar, avistó el bergantín cerca de las Azores. El capitán de este barco, David Reed Morehouse, conocía a Briggs, por lo que, cuando estuvieron los dos barcos lo suficientemente cerca se dieron cuenta de que no había nadie en cubierta. Con una rápida inspección comprobaron que no había personas en el barco, que el único bote había desaparecido y que, por la forma de estar cortado el aparejo de éste les dio la impresión de haber sido cortado en rápida huida. Hallaron restos de comida, colocados con orden en la mesa, al igual que objetos pequeños en mesas y estantes. Lo que descartaría que el barco hubiese sido afectado por un temporal. El diario de navegación fue hallado en el camarote del capitán que, no era el lugar habitual. La última anotación era del 25 de noviembre de 1872 y en ella no se detalló acontecimiento alguno que pudiera explicar la desaparición de la tripulación.
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FLYING DUTCHMAN
Es uno de los casos más conocidos sobre barcos fantasma. También conocido como el Holandés Errante.
Un capitán burgués de Holanda llamado Willem van der Decken, quien hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios se entera de esto y en castigo lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de «Holandés Errante» Asimismo se dice que éste juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta haber doblado el cabo de Buena Esperanza. Se ha hablado también de un horrible crimen cometido a bordo del barco e incluso de una terrible epidemia que infectó a la tripulación, a la que por ese motivo no se permitió desembarcar en ningún puerto, siendo condenados desde entonces barco y marineros a navegar eternamente, sin posibilidad de pisar tierra. En cuanto a las fechas en que ocurriría, se ha hablado de 1641 y de 1680. Muchos han visto el barco fantasma, uno de los primeros casos registrados fue en 1835, cuando el capitán y la tripulación de un barco inglés aseguraron que vieron un barco que se les acercaba cada vez más, tanto que temieron que se produjera un choque entre las dos naves, pero sorprendentemente, cuando parecía que ocurriría la tragedia el barco fantasma desapareció de repente.
El último avistamiento registrado fue en 1942 en las costas de la Ciudad del Cabo. Cuatro testigos vieron como se izaban las velas y seguidamente desaparecer en el aire.
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OCTAVIUS
El 10 de septiembre de 1761 partió desde Londres un barco con destino a China. Ese barco era el Octavius. Tras llegar a su destino en Asia, meses después, el barco fue nuevamente cargado para el viaje de regreso a Gran Bretaña. Pero dicha nave jamás llegaría a su destino, ya que desapareció en el transcurso del viaje de vuelta, a lo largo de 1762, sin volver a tener más noticias de el. El 12 de agosto de 1775 fue encontrado por un ballenero groenlandés en el norte del Océano Atlántico. El capitán y ocho marineros más subieron al Octavius del que no habían oído hablar nunca y se encontraron a todos los hombres congelados bajo innumerables capas de ropa.
El capitán tomó la decisión de retirarse lo antes posible, no sin antes tomar la bitácora.
Una vez en la cabina del Herald, el capitán pudo notar que a la bitácora de faltaban todas las páginas del libro menos la primera y última.
En la primera el capitán del Octavius había escrito que habían partido de Inglaterra con rumbo a China el 10 de septiembre de 1761. En la última página tenía una sola anotación que estaba fechada el 11 de noviembre de 1762, decía así:
«Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es Longitud 160 O, Latitud 75 N. El fuego finalmente se extinguió ayer y, el maestre ha estado tratando de encenderlo otra vez pero sin mucho éxito. Le ha dado la piedra a uno de los marinos. El hijo del maestre murió esta mañana y su esposa dice que ya no siente el frío. El resto de nosotros no siente lo mismo en la agonía.
El capitán del Octavius se arriesgó a regresar a través del traicionero y hasta entonces inconquistado Paso del Noroeste, resultando ser atrapado en el mar de hielo del norte de Alaska, por lo que el Octavius habría completado el paso del Noroeste de manera póstuma.
El barco nunca más fue visto después de su encuentro con el ballenero Herald
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EL CALEUCHE
El Caleuche es el Marino, el barco de arte, el barco de Fuego, el Barcoiche, son todos los nombres dados a El Caleuche, ese maravilloso barco que lleva música y luz por los numerosos canales chilotes, ciertas condiciones como los días de neblina, hacen posible verlo o sentirlo, ruidos de cadenas, de fiesta, música, y una magistral figura de buque escuela, lo hacen inconfundible. Para algunos es una visión incorpórea y puede atravesar a otra embarcación, otros señalan que han estado hasta en fiestas en su interior
En definitiva, existen varias versiones que se complementan y que a veces difieren mayor o menormente en los detalles. Sin embargo, lo que todas señalan es que se trataría de una nave que puede aparecer o desparecer en medio de la noche, y que sería peligroso encontrarse con este mítico barco. La teoría más aceptada señala que es un barco que recoge a los muertos y viven para siempre en el, rodeados de fiestas y celebraciones.
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SS VALENCIA
El Valencia no era un barco muy querido entre los pasajeros de la costa del Pacífico. Considerado muy pequeño le hizo ser clasificado como un barco de segunda clase.
En enero de 1906, sin embargo, fue desviado temporalmente a la ruta de San Francisco-Seattle para hacerse cargo de la ciudad de SS de Puebla, que fue sometido a reparaciones. El tiempo en San Francisco era claro, y el Valencia se puso en marcha el 20 de enero a las 11:20 Al pasar por el Cabo Mendocino en las primeras horas de la mañana del 21 de enero, el tiempo dio un giro para peor. La visibilidad era baja y un fuerte viento comenzó a soplar desde el sureste, el barco se perdió a la entrada del estrecho de Juan de Fuca. Poco antes de la medianoche el 22 de enero, el Valencia golpeó un arrecife cerca del punto de Pachena, en la costa suroeste de la isla de Vancouver, con nueve oficiales, 56 miembros de la tripulación y por lo menos 108 pasajeros a bordo. Miembros de la tripulación informaron de una gran herida en el casco en el que el agua se vertía rápidamente. La escena en el naufragio era horrible, como lo cuenta uno de los pocos sobrevivientes, el Jefe de Carga Clerk Frank Lehn relató:
Los gritos de las mujeres y los niños se mezclaban en un coro horrible con los gritos del viento, el guión de la lluvia, y el rugido de las olas. A medida que los pasajeros se precipitaban en la cubierta cuando eran llevados en manojos por las enormes olas que eran tan altas como las cabeceras de la nave. El barco comenzó a romperse casi a la vez y las mujeres y los niños se anclaban por encima a los aparejos para evitar el alcance del mar. Fue un espectáculo lamentable.
La investigación se desarrolló entre 14 feb. Hasta 1 marzo., 1906, y el informe final se publicó el 14 de abril de 1906. Los informes acordados como las causas fueron: la catástrofe, los errores de navegación y el mal tiempo. 181 personas perdieron la vida.
Seis meses después del hundimiento, los americanos nativos locales afirmaron haber visto un bote salvavidas con ocho esqueletos en una cueva de un mar cercano a la costa de Pachena Bay. Debido a los mares peligrosos fuera de la boca de la cueva, el bote salvavidas junto con sus restos humanos no pudieron ser recuperados.
Marineros años después afirman haber visto un barco fantasma parecido al Valencia cerca de Punto Pachena. Los marineros observaron olas de lavado sobre el barco fantasma como figuras humanas, apariciones similares fueron reportadas en los años siguientes al desastre.

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OURANG MEDAN
Según la historia, alrededor de junio de 1947 dos buques estadounidenses que navegan el Estrecho de Malaca, el Ciudad de Baltimore y el Río de la Plata, entre otros, recibieron los mensajes de socorro de un barco mercante neerlandés Ourang Medan. Un operador de radio a bordo del barco con problemas, envió el siguiente mensaje de código Morse: «Todos los oficiales, incluyendo el capitán, están muertos. Posiblemente, la tripulación este muerta también». Esto fue seguido por un código Morse indescifrable, y un mensaje macabro final: «… Estoy muriendo». Luego, el silencio absoluto.
Tiempo después, un equipo especial de militares y científicos, cuando llegaron comprobaron que el barco estaba en muy buen estado pero fue encontrado cubierto de cadáveres incluyendo el cadáver de un perro, los brazos extendidos hacia el sol, sin sobrevivientes y sin signos visibles de lesiones en los cadáveres. Cuando intentaron remolcar la nave a la costa, se inició un incendio que luego hizo estallar toda la carga del buque, forzando a los grupos de abordaje evacuar el carguero neerlandés, lo que impide cualquier otra investigación. Poco después, el Ourang Medan estalló y se hundió, dejando que los investigadores no pudieran conseguir nada concreto de la muerte de los tripulantes.
Se especula que la tripulación podría haber sido atacada por los ovnis o fuerzas paranormales antes de sus muertes. Según informes, las expresiones de terror en los rostros de los difuntos, y los rumores de que algunos de los muertos estaban «señalando» hacia un enemigo desconocido, estos son solo algunas de las evidencias en las que se basan los investigadores.
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QUEEN MARY
A lo largo de la historia de este barco son muchos los informes de hechos extraños ocurridos.
Un enorme barco ingles construido en 1937 que hoy en día es un hotel de lujo en Long Beach, mucha gente no se atreve a entrar en el por estar considerado como uno de los lugares con más actividad paranormal del mundo.
El 10 de Julio de 1966 se realizaban trabajos de mantenimiento en las puertas de la sala de máquinas, estas eran herméticas, John Pedder realizó el trabajo y tuvo un desgraciado accidente, fue aplastado por la puerta número 13 muriendo en el acto. Tiempo después tripulantes y viajeros aseguraban ver a un hombre andando por el pasillo y desaparecía en la puerta 13, decían que iba uniformado, con ropa de trabajo de color azul. Un guía turístico también asegura ver una figura, la descripción que hizo coincidía con los rasgos de John Pedder. Ruidos y presencias que han puesto los pelos de punta a numerosos turistas y a los propios trabajadores del barco. Han sido tantos los testigos que aseguran haber visto hechos tan sorprendentes que en los últimos años han decidido instalar cámaras.
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MV JOYITA
MV Joyita realizó un viaje de rutina en dirección a las Islas Fiji solo para reaparecer como un barco fantasma, su tripulación se perdió marchando sin rumbo por los océanos del sur, en manos del navegante que lo adquirió llamado Miller, y de su tripulación. Era un barco de pesca y de transporte de pasajeros. El 3 de octubre de 1955 la embarcación zarparía desde Apia, capital de Samoa. Se trataba de una travesía de rutina y se esperaba que llegaran a su destino el 5 de octubre, sin embargo, el día llegó y no había rastro en las islas del barco. El MV Joyita se construyó en 1931 por el famoso director de cine Roland West y bautizado por el nombre de su esposa, Jewel Carmenville. Medía 21 metros de longitud y debido a su estructura de madera resistente y de alta calidad se suponía que jamás podría hundirse, sin importar el daño que sufriera el casco.
El 10 de noviembre de 1955, el capitán del navío mercante Tuvalu detectó la embarcación perdida cerca de las costas de la isla de Vanua Levu, a casi 1000 kilómetros de su destino. Pronto descubrieron que la tripulación había desaparecido y el Joyita se encontraba a la deriva, sin ningún piloto a bordo. No solo faltaban los pasajeros, sino que las 4 toneladas de cargamento y los botes salvavidas también habían desaparecido.
Cuando encontraron el barco las luces seguían encendidas, los equipos de posicionamiento habían desaparecido, la radio funcionaba perfectamente y, no había señal de que hubieran enviado un mensaje de ayuda, Jamás se volvió a encontrar rastro de Miller ni de ninguno de los tripulantes de la nave. El misterio del Joyita es tan grande hoy como hace 60 años, nadie sabe qué sucedió aquellas noches de octubre que llevase al abandono del barco.










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