BONITOS DEL CHORLITO


Si te interesan los salazones de Ceuta, el bonito seco (junto con los famosos volaores) es una auténtica institución que cuenta con más de dos mil años de historia, heredada directamente de las factorías de salazón de la época romana.

Lo que hace especial al bonito seco de Ceuta no es solo el pescado en sí, sino el proceso artesanal y el "microclima" de la ciudad:

  •  El bonito se limpia a fondo de agallas e intestinos y se abre en canal por el vientre, de la cabeza a la cola, asestando unos cortes precisos en los lomos pero sin llegar a perforar la piel para que se mantenga en una sola pieza compacta.
  •  Se cubre por completo con sal gruesa húmeda durante un tiempo muy medido (normalmente unas dos horas, dependiendo del tamaño de la pieza). Luego se lava rápidamente en agua para quitar el exceso de sal.
  •  Para que se airee por igual, se le colocan unas pequeñas cañas o palos cruzados que lo mantienen totalmente abierto "en cruz".
  •  Aquí está el gran secreto ceutí. El tiempo y la calidad de la curación dependen de los vientos. Los maestros artesanos prefieren que el primer día sople viento de poniente (más seco), ya que crea rápidamente una costra protectora de curación en el pescado. Si sopla levante (más húmedo), el proceso necesita más horas.

Si estás en Ceuta durante los meses de verano, tienes que ir a la explanada de la Playa del Chorrillo. Allí se instalan los emblemáticos puestos de los secaderos, conocidos popularmente como las volaeras.

Es todo un espectáculo visual ver hileras e hileras de bonitos y volaores colgados al sol y al viento del Estrecho. Los propios pescadores y familias que mantienen viva esta tradición milenaria te venden el producto directamente allí.

A diferencia de los pescados frescos que se hacen al horno o guisados, el bonito seco curado al sol es un manjar con un sabor a mar intensísimo y una textura carnosa y compacta.

  • Se suele cortar en filetes o rodajas finas (perpendiculares a la espina, siguiendo la veta de la carne).
  • La forma más típica y deliciosa de tomarlo en Ceuta es como aperitivo, acompañado de unos gajos de tomate fresco del terreno y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. El contraste de la jugosidad del tomate con el toque salado y potente del bonito es insuperable.

Es un producto 100% natural, sin conservantes artificiales, que concentra toda la esencia del Estrecho.

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