Viajar en el tiempo a la Ceuta romana —conocida entonces
como Septem Fratres (Siete Hermanos, en alusión a las siete colinas de
la zona)— es imaginar un enclave estratégico vibrante, mitad base militar y
mitad próspero centro industrial.
Durante el Imperio romano, especialmente a partir del siglo
I d.C. tras la anexión de la provincia de Mauretania Tingitana, Ceuta no
era una gran metrópolis de mármol como Roma, sino un puerto vital que conectaba
el Atlántico y el Mediterráneo.
Así era la vida y el paisaje de la Ceuta romana:
1. El Paisaje Urbano y Militar
La ciudad romana se asentaba principalmente en el istmo (la
zona de la Almina). No te imaginarías grandes anfiteatros, sino una fisonomía
muy funcional:
- El
Núcleo Urbano: Estaba protegido y organizado. Contaba con los
elementos típicos de una urbe romana: calles ordenadas, viviendas (domus),
una zona de foro o mercado y, por supuesto, termas públicas (cuyos
restos, de hecho, se pueden visitar hoy en día en la calle Francisco Lería
y Ortiz).
- Base
Naval y Militar: Su posición en el Estrecho de Gibraltar la convertía
en un punto estratégico clave para controlar la piratería y asegurar el
paso de las flotas imperiales. Había un fuerte destacamento militar y un
puerto activo.
2. El Motor Económico: El Garum y la Salazón
Si algo definía a Septem Fratres era el olor a mar y
a industria. Ceuta era una de las grandes factorías de salazón de pescado
del imperio.
- Las
Factorías: La costa estaba repleta de piletas de piedra donde se
maceraba el pescado. El complejo de salazón de la plaza de la Constitución
es un reflejo perfecto de esta época.
- El
"Oro Líquido" de Roma: Allí se producía el famoso garum,
una salsa de vísceras de pescado fermentadas que volvía locos a los
romanos y que se exportaba en anfóreas a todos los rincones del Imperio,
desde las mesas de los senadores en Roma hasta los campamentos en
Germania.
3. Sociedad y Vida Cotidiana
La población de Ceuta era un auténtico crisol de culturas:
- Una
Población Mixta: En sus calles se cruzaban militares y marineros
romanos, comerciantes fenicios y sirios, y la población local mauritana
(bereber).
- Religión:
Se rendía culto a los dioses del panteón romano (Júpiter, Juno, Minerva),
pero también a deidades norteafricanas y, más tarde, con la llegada del
Bajo Imperio (siglos III y IV d.C.), el cristianismo empezó a ganar
muchísima fuerza, convirtiendo a la ciudad en una de las sedes episcopales
tempranas de la región.
4. El Origen del Nombre
Como curiosidad, el nombre actual "Ceuta"
evoluciona directamente del latín. Los romanos llamaban a los accidentes
geográficos de la península de Almina los Septem Fratres. Con el tiempo,
la fonética evolucionó: Septem $\rightarrow$ Septa $\rightarrow$ Sebta
(en árabe) $\rightarrow$ Ceuta.
En resumen: La Ceuta romana era un lugar bullicioso,
con aroma a salitre y garum, donde el latín se mezclaba con dialectos
norteafricanos, y donde los soldados vigilaban el Estrecho mientras los barcos
cargaban ánforas destinadas a alimentar al mismísimo corazón de Roma.
¿Te interesa saber más sobre algún aspecto concreto, como
los restos arqueológicos que aún se conservan en la ciudad o cómo se fabricaba
el garum?

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