SEMANA SANTA 1975


 La Semana Santa de Ceuta en 1975 (que se celebró entre el 23 y el 30 de marzo) se vivió en un contexto histórico y social muy particular, marcado tanto por la situación política de España —los últimos meses del franquismo— como por la propia realidad fronteriza y militar de la ciudad autónoma.

A nivel cofrade y local, esto es lo que caracterizó a aquella Semana Santa de mediados de los 70:

1. El peso y la estética de la época

En 1975, las hermandades de Ceuta mantenían una estética muy sobria, heredera de las décadas anteriores. Aunque ya se empezaba a vislumbrar el auge y la reorganización de algunas corporaciones (en los años 70 y 80 hubo un fuerte renacimiento cofrade), las procesiones de aquel año dependían todavía estrechamente del estamento militar. Era habitual que las bandas de música de la guarnición militar o de la Legión acompañaran los pasos, y los cargos públicos y militares presidían formalmente los cortejos procesionales.

2. Hermandades clave en la calle

Durante aquellos días procesionaron las cofradías históricas de la ciudad, muchas de las cuales estaban asentadas en templos como la Iglesia de África o la Catedral:

  • El Medinaceli: Como cada Miércoles Santo, el Cristo de Medinaceli (cuyo traslado desde el Príncipe ya era un hito) congregó a las mayores masas de devotos, siendo ya entonces la gran devoción popular de Ceuta.
  • El Encuentro: El Martes Santo, el emotivo encuentro entre el Nazareno y la Virgen de la Esperanza en la Plaza de los Reyes (o en las inmediaciones de la Iglesia de África, según los recorridos de la época) volvió a ser uno de los momentos cumbres.
  • El Santo Entierro y la Soledad: El Viernes Santo ceutí de 1975 mantuvo su tradicional recogimiento y severidad, con las autoridades locales desfilando de luto riguroso detrás del sepulcro.

3. Tensión política en la ciudad

No se puede desligar la Semana Santa de 1975 del ambiente que se respiraba en Ceuta. Apenas unas semanas antes, en abril de 1975, la ciudad sufrió un grave atentado con bomba en la Comandancia Militar de Marina y la Comandancia General, atribuido en el contexto de las tensiones con Marruecos y la descolonización del Sáhara. Aunque el atentado fue justo después de los días santos, durante la primavera de ese año el acuartelamiento de tropas y la alerta militar eran constantes, lo que influyó en el ánimo de la población y en la seguridad de los desfiles procesionales.

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4. Cambios en las formas de cargar los pasos

A mediados de los años 70, Ceuta —al igual que muchas localidades andaluzas con las que comparte lazos culturales— empezaba a sufrir la escasez de los antiguos "vendedores de fuerza" o cargadores profesionales asalariados. Aunque todavía faltaban unos años para la llegada masiva de los hermanos costaleros o cargadores desinteresados (que revolucionaron las cofradías a finales de los 70 y los 80), en 1975 ya se empezaba a debatir en el seno de las juntas de gobierno cómo garantizar el futuro de las salidas procesionales debido al alto coste y la dificultad de encontrar personal para llevar los pasos.

Fue una Semana Santa de transición: muy tradicional, ligada al protocolo oficial de la época, pero que ya apuntaba a la renovación juvenil que transformaría las cofradías ceutíes en la democracia.

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