El Regimiento de Caballería del Príncipe carga contra las
tropas inglesas y moras que sitiaban la plaza de Ceuta, logrando romper el
asedio y arrasando las obras exteriores del ejército sitiador.
Ese texto exacto describe uno de los episodios más épicos y
audaces ocurridos durante el Sitio de Ceuta (1694-1727), conocido
formalmente como el asedio más largo de la historia documentada (¡duró 33
años!). La frase concreta que mencionas se ha popularizado en los últimos años
por ser la descripción histórica de un famoso cuadro del pintor de
batallas Augusto Ferrer-Dalmau, titulado precisamente «Carga
en Ceuta».
Aquí tienes la historia real, el contexto geopolítico y los
detalles de lo que ocurrió en aquel lejano 1720:
Para 1720, Ceuta llevaba ya 26 años cercada por
las tropas del sultán de Marruecos, Mulay Ismaíl. Los defensores españoles
sobrevivían gracias a los suministros que llegaban por mar desde la península.
El asedio no era un simple bloqueo: el ejército sitiador
(que sumaba decenas de miles de hombres) había construido un complejísimo
sistema de obras exteriores, trincheras, túneles de minado y baterías de
artillería en el istmo, asfixiando las murallas de la ciudad.
Aunque el ejército en el terreno era
marroquí, Inglaterra jugaba un papel crucial de apoyo. Tras capturar
Gibraltar en 1704, los británicos querían controlar ambas orillas del Estrecho.
Para lograr que España perdiera Ceuta, ingenieros y oficiales británicos
asesoraban a los sitiadores, les vendían piezas de artillería avanzadas y les
suministraban pólvora y pertrechos. Al entrar en las tiendas enemigas tras la
batalla, se encontraron documentos que demostraban esta colaboración.
En septiembre de 1720, harto del eterno asedio, el rey
Felipe V decidió dar un golpe definitivo. Envió a Ceuta una gigantesca
expedición de socorro de 16.000 hombres comandada por un militar
brillante: Juan Francisco de Bette, el Marqués de Lede.
Tras desembarcar y reorganizar la plaza, el 15 de noviembre
de 1720 el Marqués de Lede ordenó una salida masiva y por sorpresa de la
guarnición española. Es aquí donde el Regimiento de Caballería del
Príncipe se convirtió en el protagonista absoluto.
La caballería española salió en tromba a través de las
puertas de la plaza fuerte. El terreno del istmo de Ceuta era difícil,
escarpado y lleno de zanjas, pero el Regimiento del Príncipe ejecutó una
carga brutal y directa contra las líneas de vanguardia anglo-marroquíes.
- La
carga desbarató por completo la defensa del ejército sitiador. Los jinetes
españoles, apoyados por la infantería, pasaron a cuchillo las primeras
líneas, provocando el pánico.
- El
ejército español arrasó, quemó y cegó todas las trincheras, minas,
fortines y obras de asedio que los marroquíes habían tardado años en
construir frente a las Murallas Reales.
- La
acción duró unas cuatro horas. El ejército sitiador huyó en desbandada
hacia el interior (unos hacia Tetuán y otros hacia Tánger), abandonando
sus campamentos, armas, estandartes y tiendas, que fueron capturados como
botín.
Aquella heroica carga del Regimiento del Príncipe y la
contraofensiva del Marqués de Lede rompieron temporalmente el
asedio y dieron un respiro monumental a Ceuta, alejando el peligro de las
murallas.
Sin embargo, la alegría no duró para siempre. Meses después,
el Marqués de Lede fue reclamado en la península para otras campañas y se llevó
gran parte de las tropas. Los marroquíes, al ver que la ciudad se quedaba de
nuevo con la guarnición justa, regresaron y reconstruyeron el cerco. El sitio
se reactivó y no terminó definitivamente hasta 1727, cuando la muerte del
sultán Mulay Ismaíl desató una guerra civil entre sus hijos por el trono y las
tropas norteafricanas se retiraron para siempre.
Aut:CarlosCordero

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